El valor del ayuno
Evangelio del día
San Lucas 5,33-39
Evangelio del día
San Lucas 5,33-39
Escribió genialmente San Josemaría Escrivá acerca de los jóvenes de hoy y sus ideas sobre la castidad: «¿Pureza? —preguntan. Y se sonríen.— Son los mismos que van al matrimonio con el cuerpo marchito y el alma desencantada».
Los sacerdotes y las monjas, al renunciar al matrimonio terrenal, son un testimonio vivo de que esta vida no es la última palabra. El hábito religioso y eclesiástico es una voz que grita en el desierto de nuestro materialismo y dice: «¡Hay otro mundo!», «¡Hay vida sobrenatural!», «¡No estamos hechos para esta vida!»
Cuando ayunamos sentimos hambre, y al sentirla recordaremos por qué estamos ayunando. Y si tomamos en serio nuestra fe, no nos será difícil entonces dirigir la atención hacia Dios.
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