El Reino de Dios comienza pequeño
Evangelio del día
San Mateo 13,31-35
Evangelio del día
San Mateo 13,31-35
Para los niños, los padres son espejos de perfección. El padre es la imagen de la fortaleza; la madre, de la bondad. Ambas imágenes se confunden en cierto modo, personificando la justicia soberana y la bondad misericordiosa de Dios.
Es común ver que durante la Semana Santa las imágenes de los templos y los crucifijos son cubiertos con una manta color morado, color propio de los tiempos penitenciales de la Iglesia. ¿Pero qué significado tiene esa acción dentro de la Iglesia?
Esta monja alemana vivió los treinta y seis años de su vida como un continuado acto de amor y reparación al Divino Corazón de Jesús, objeto de su adoración y adhesión continuas. Para ella la devoción al Corazón de Cristo era una forma perfecta de vivir la fe, y en esta devoción destacaba singularmente la consagración al Corazón divino, entrega mediante la cual Cristo se hace dueño de los corazones y reina en ellos. Motivo gracias a sus cartas, a pedido del mismo Jesucristo, a que el Papa León XIII, consagrara el mundo al Sagrado Corazón de Jesús.
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