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El camino de la felicidad
HOMILÍA 4° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
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El camino de la felicidad

P. Jorge Miguel Martínez
31 de enero de 2026
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Evangelio del día

San Mateo 5,1-12 

5,1Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
5,2Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
5,3«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
5,4Felices los afligidos, porque serán consolados.
5,5Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
5,6Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
5,7Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
5,8Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
5,9Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
5,10Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
5,11Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
5,12Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
5,13Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
5,14Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
5,15Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
5,16Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
5,17No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
5,18Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
5,19El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
5,20Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
5,21Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, será condenado por el tribunal.
5,22Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego.
5,23Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
5,24deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
5,25Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
5,26Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
5,27Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
5,28Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
5,29Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
5,30Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
5,31También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
5,32Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
5,33Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
5,34Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
5,35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
5,36No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
5,37Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
5,38Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
5,39Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
5,40Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
5,41y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
5,42Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
5,43Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
5,44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
5,45así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
5,46Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
5,47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
5,48Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

4º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Evangelio según San Mateo 5, 1-12 

Y le siguieron grandes muchedumbres de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.
Al ver estas multitudes, subió a la montaña, y habiéndose sentado, se le acercaron sus discípulos.

Entonces, abrió su boca, y se puso a enseñarles así:

“Bienaventurados los pobres en el espíritu , porque a ellos pertenece el reino de los cielos.
Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados.
Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán hartados.
Bienaventurados los que tienen misericordia, porque para ellos habrá misericordia.
Bienaventurados los de corazón puro, porque verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque a ellos pertenece el reino de los cielos.
Dichosos seréis cuando os insultaren, cuando os persiguieren, cuando dijeren mintiendo todo mal contra vosotros, por causa mía.

Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.

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