Cuando los cristianos no deben callar
HOMILÍA
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Cuando los cristianos no deben callar

P. Jorge Miguel Martínez
Actualizado el 01 de agosto de 2025
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Evangelio del día

San Mateo 14,1-12

14,1En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
14,2y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
14,3Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
14,4porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».
14,5Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
14,6El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
14,7que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
14,8Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
14,9El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
14,10y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
14,11Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
14,12Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Evangelio según San Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

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