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Cristo, Rey de los corazones
HOMILÍA Domingo de Ramos en la Pasión del Señor - Ciclo B
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Cristo, Rey de los corazones

P. Jorge Miguel Martínez
28 de marzo de 2021
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Evangelio del día

San Marcos 11,1-10

11,1Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos,
11,2diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
11,3y si alguien les pregunta: '¿Qué están haciendo?', respondan: 'El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida'».
11,4Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.
11,5Algunos de los que estaban allí les preguntaron: «¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?».
11,6Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó.
11,7Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó.
11,8Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.
11,9Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: «¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
11,10¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David!, ¡Hosanaen las alturas!».

Domingo de Ramos - Ciclo B
Evangelio según San Marcos 11, 1-10

Cuando estuvieron próximos a Jerusalén, cerca de Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea que está enfrente de vosotros; y luego de entrar en ella, encontraréis un burrito atado, sobre el cual nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué hacéis esto?", contestad: "El Señor lo necesita, y al instante lo devolverá aquí"». Partieron, pues, y encontraron un burrito atado a una puerta, por de fuera, en la calle, y lo desataron.

Algunas personas que se encontraban allí, les dijeron: «¿Qué hacéis, desatando el burrito?» Ellos les respondieron como Jesús les había dicho, y los dejaron hacer. Llevaron, pues, el burrito a Jesús y pusieron encima sus mantos, y Él lo montó. Y muchos extendieron sus mantos sobre el camino; otros, brazadas de follaje que habían cortado de los campos.

Y los que marchaban delante y los que seguían, clamaban: «¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito sea el advenimiento del reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!».

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