La Eucaristía es el tesoro más grande que tenemos y, sin embargo, muchos lo recibimos sin entender lo que de verdad sucede en el altar. Este curso te abre la puerta a ese misterio para que dejes de "cumplir" y empieces a vivir la misa desde adentro. Aprovecha cada misa como lo que realmente es: el cielo tocando la tierra.
Por P. Jorge Miguel Martínez
Este curso incluye:
¿Cuántas misas llevas escuchadas… sin haber entendido del todo lo que pasaba frente a tus ojos?
Para la mayoría de los católicos, la misa es algo conocido y, a la vez, extrañamente lejano. Sabemos que es importante, sentimos que ahí hay algo grande, pero rara vez nos enseñaron qué es la gracia, por qué la comunión nos transforma o en qué sentido el altar nos lleva hasta los pies de la cruz. Y lo que no se entiende, difícilmente se ama. Así, domingo tras domingo, recibimos a Dios mismo casi sin darnos cuenta.
Este curso viene a llenar ese vacío. De la mano del P. Miguel, recorres con claridad y profundidad la doctrina católica sobre la Eucaristía y el Santo Sacrificio de la Misa, apoyándote en el Catecismo Mayor de San Pío X y el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. No es teología para especialistas: es formación sólida, explicada con ejemplos cotidianos, para que tu próxima misa ya no vuelva a ser igual.
Vas a recorrer los pilares de la fe eucarística:
Cuando entiendes la misa, dejas de asistir y empiezas a participar; dejas de mirar y empiezas a ofrecer. Esa es la transformación que buscamos.
Fue formado en el Seminario Mayor San José de Ciudad del Este. Es, además, licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional del Este. Es autor de varios libros de humanidades y espiritualidad. Ha desempeñado en su diócesis los cargos de Vicario Episcopal, Cura Párroco, Vice Rector del seminario y profesor en la Universidad Católica, en la Universidad Nacional del Este y en otras instituciones de enseñanza superior.
Este curso incluye:
Las Misas Gregorianas, una tradición nacida de San Gregorio Magno, consisten en 30 Misas consecutivas ofrecidas por un difunto para su liberación del Purgatorio. Basadas en el poder redentor del sacrificio eucarístico, son una devoción profundamente arraigada en la piedad católica, recordándonos nuestro deber de orar por las almas y la esperanza en la vida eterna.
«Cuando se quiere destruir la religión, se comienza atacando al sacerdote, porque donde no hay sacerdote, no hay sacrificio, y donde ya no hay sacrificio, no hay más religión. Todas las buenas obras en el mundo juntas no son equivalentes al sacrificio de la Misa, porque son las obras de los hombres, y la Santa Misa es la obra de Dios. No se puede recordar un solo beneficio de Dios sin encontrar, junto a ese recuerdo, la imagen del sacerdote», decía el Cura de Ars.