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Un pequeño detalle del Evangelio ha llamado la atención de teólogos y literatos a lo largo de los siglos: un sueño de la esposa de Poncio Pilato, por causa del cual trató de salvar a Jesús de la pena de muerte. Pero, después de todo, ¿con qué habría soñado?

Stephanie Mann

El Evangelio de San Mateo contiene un pequeño detalle que falta en los otros relatos de la Pasión. La esposa de Poncio Pilato le envía un mensaje pidiéndole que no haga nada con Jesús, porque tuvo un sueño terrible que la hizo sufrir mucho. Dice que Jesús es inocente (cf. Mt 27, 19).

A partir de este versículo, la tradición y la literatura desarrollaron una gran historia de conversión. En las iglesias de Oriente y Etiopía, la esposa de Pilatos, llamada Claudia o Prócula, es venerada como santa. El Evangelio de Nicodemo (influyente, a pesar de ser apócrifo) menciona su sueño y la reacción de Pilato al sueño: en este relato, él está más preocupado de lo que indica el Evangelio de San Mateo. Anás y Caifás lo convencen de que el sueño y la perturbación de su esposa son señales de que Jesús es un hechicero, y Pilato continúa el juicio.

Según la enseñanza de Orígenes, uno de los Padres de la Iglesia griegos, Cláudia Prócula se hizo cristiana después de la Resurrección, a causa de ese sueño. En The York Mystery Plays (representaciones teatrales bíblicas) incluyen a la esposa de Pilato como un personaje y hablan de su sueño, pero con una interpretación opuesta: Satanás parece tentar a la esposa de Pilato y hacer que ella impida que su esposo condene a Jesús a muerte para frustrar el propósito de Jesús de redimir y salvarnos por su Cruz y Resurrección. Estas representaciones teatrales se realizaban en la ceremonia de Corpus Christi para contar la historia de la Salvación desde la creación hasta el Juicio Final. Cada obra fue organizada y dramatizada por un gremio diferente. Fueron suprimidos durante el reinado de Isabel I en 1569, pero han sido revividos en producciones modernas.

Radioteatro de Dorothy L. Sayer

La novelista de misterio inglesa Dorothy L. Sayers escribió The Man Born to Be King («El hombre nacido para ser rey»), una serie de radioteatros para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial. Las obras, transmitidas mensualmente, contaban la historia de Jesús, desde la Navidad hasta la Resurrección. El uso del inglés coloquial por parte del autor fue controvertido en ese momento, ya que la gente estaba acostumbrada al estilo arcaico de la traducción bíblica.

La esposa de Pilato, Claudia, tiene un papel secundario recurrente en varias de sus obras. Primero se pone en contacto con una mujer cuya hija ha sido sanada por Jesús; luego es testigo de la proclamación de Jesús: «Antes que Abraham fuera, yo soy»; finalmente, ella y Pilato lo ven entrar en Jerusalén el Domingo de Ramos. Pilato le dice a su esposa que tendrá que condenar a muerte a Jesús. Él necesita cooperar con las autoridades judías para mantener la paz y continuar ganándose el favor de César, y ella asiente, porque su esposo «¡no debe ofender a César!». Después de recibir su advertencia sobre el sueño, Pilato desiste de condenar a Jesús de inmediato y pasa a investigar los cargos en su contra, pero, obviamente, termina condenándolo a muerte al final.

Ella le pregunta al capitán cómo Dios puede morir, a lo que él responde: «¿No te acuerdas? Lo crucificaron. Él padeció bajo el poder de Poncio Pilato

Mientras Jesús está colgado en la cruz, alrededor de la hora nona (a las 3:00 pm), Dorothy Sayers incluye una escena en la que Pilato le pide a Claudia que describa el sueño que tanto la perturbó. Dice que estaba a bordo de un barco y que escuchó un grito; los cielos estaban oscuros y el mar Egeo estaba agitado. El capitán del barco le dice que «el gran Pan está muerto». Ella le pregunta al capitán cómo Dios puede morir, a lo que él responde: «¿No te acuerdas? Lo crucificaron. Él padeció bajo el poder de Poncio Pilato». Luego, Claudia escucha un coro de voces que repiten las palabras del Credo de los Apóstoles: «Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado», con el nombre de su esposo repetido en diferentes idiomas. Parece un mal presagio para ambos que el nombre de Pilato esté tan ligado a ese juicio, recordado a través de los siglos.

En la última obra, «El rey viene a los suyos», Claudia escucha que Jesús resucitó de entre los muertos. Un poco aturdidos, ella y su esposo están felices de irse de Jerusalén. Como la primera reacción de Claudia a la noticia de la Resurrección es invocar al dios romano Apolo, no está claro cómo se convertiría más tarde en cristiana.

Historia corta de Gertrude von le Fort

Así como Dorothy L. Sayers, otra autora, Gertrud von le Fort, en el «El último al cadalso», retrata el sueño de Claudia como escuchando las palabras del Credo: «Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado», Crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato, passus et sepultus est.

Mas donde la versión de Dorothy Sayers ve a la esposa de Pilato escuchar estas palabras en diferentes voces e idiomas, la versión de Von le Fort retrata a Claudia viajando en el tiempo desde las catacumbas, pasando por una basílica romana, pasando por catedrales góticas, en las que los coros entonaban esas palabras, incluso en edificios irreconocibles para ella, con «cortinas extrañas». Ella escucha la polifonía del Renacimiento con las palabras entretejidas en diferentes hilos de sonido. Su visión es la de la Iglesia a lo largo de los siglos proclamando el Credo de Nicea en la Misa.

El cuento o novela corta toma la forma de una carta, escrita por un esclavo griego liberado de Claudia, que cuenta los efectos de la condena de Jesús por Pilato el Viernes Santo en Claudia y su relación con su esposo. Claudia busca a los «nazarenos», seguidores de Cristo resucitado, en Roma, y ​​los escucha proclamar el Credo durante el culto. Participa en varias de sus reuniones, pero duda en bautizarse por la acción de su esposo. Claudia no recibe misericordia y perdón de la comunidad cristiana y deja de asistir. Pero la persecución de Nerón a los cristianos después del incendio en Roma la hace buscarlos nuevamente, y luego recibe su bautismo de sangre en el Coliseo, es decir, es martirizada. Pero lo más asombroso son las palabras resonando de fondo: Crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato, passus et sepultus est…

Semana Santa, Pascua y el Credo

En la Vigilia Pascual no se recita el Credo de Nicea, pero todos renovamos nuestras promesas bautismales, mientras los catecúmenos hacen sus votos. Los recién bautizados, entonces, hacen con toda la asamblea, antes de ser confirmados y recibir la Sagrada Comunión, una profesión de fe en todo lo que la Iglesia cree y enseña como divinamente revelado. A lo largo del Triduo, sin embargo, al participar en los tres días y noches más importantes del año litúrgico de la Iglesia, profesamos nuestra fe en el Credo, uniéndonos al coro de voces que la Claudia de Dorothy Sayers y Le Fort escuchó en un sueño de Viernes Santo en Jerusalén. 

Para nosotros no es un sueño. Él es realmente «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6).

Autora: Stephanie Mann
Publicado originalmente en https://bit.ly/3rzl9BR
Traducido al portugués por padrepauloricardo.org y al español por Formación Católica

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