Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Vivir con lo estrictamente necesario

Vida Cristiana

Guardar en Mis Favoritos

Vivir con lo estrictamente necesario

¿Cómo hacer para que no eduquen a nuestros hijos como idiotas morales? ¡Viviendo con templanza! La templanza grita a los padres: «moderen el despilfarro, tengan austeridad»

FormacionCatolica.org
12 de mayo de 2018

¿Cómo hacer para que no eduquen a nuestros hijos como idiotas morales? ¡Viviendo con templanza! La templanza grita a los padres de familia: «moderen el despilfarro, tengan austeridad», afirma el Dr. Carlos Díaz, profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Si lo hacemos (no si lo decimos solamente), los hijos aprenderán que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita, sabiendo que si un máximo es superfluo, un mínimo es necesario.

«El hombre superior ama su alma; el inferior, su propiedad, sus cosas»Sólo sabe cuidar lo ajeno quien sabe poseer lo propio, sin por eso llegar a la avaricia. La persona sobria cuida los pequeños gastos, por eso gasta siempre una moneda menos de la que gana: quien compra lo superfluo no tardará en vender lo necesario.

La Templanza, urgente valor que los padres hemos de recuperar

Apuntando hacia el nosotros comunitario, la familia, es por excelencia comunión de tiempos: indecente es abandonar a los niños a su propio destino ante el televisor para que se distraigan porque los padres siempre estamos muy ocupados. Las estadísticas cantan: La televisión,  más que diversión es violencia, en todos los sentidos. (Se puede trasladar ese versión hoy a los celulares)

Si cada vez que el niño vuelve a su casa y la encuentra vacía, porque los padres estamos trabajando para traer dinero -¿cuánto dinero?-, sepamos que hemos comenzado a poner la primera carga para dinamitar nuestro hogar.

La televisión,  más que diversión es violencia, en todos los sentidos.

Si pretendemos sustituir el calor de nuestra presencia por la abundancia de nuestras ausencias, envueltas en papel de regalos, habremos desecho la familia y por eso, nosotros sin trato extenso y distendido con nuestros hijos, mañana seremos tratados por ellos de la misma manera, pues se cumplirá indefectiblemente la ley de la reciprocidad.

Así las cosas, «perder» el tiempo con la familia, es la mejor forma de hallarlo. El ausente deshace familia.

También te puede interesar

San Pablo y su labor misionera y contemplativa

Esta alimentación que instruye y educa, nada sería sin un ejercicio de disciplina.

Señores padres, absténganse de todo lo negativo que asecha nuestra privilegiada micro iglesia, el verdadero compromiso está hoy en ver menos TV y gastar menos horas en el teléfono. La fuerza de la educación no está en la sola teorización, sino en la orto-praxis, en que cuanto se diga se profese. Esta alimentación que instruye y educa, nada sería sin un ejercicio de disciplina.

Disciplinar no consiste en pegar bofetadas, sino en crear hábitos positivos y conductas  donde se hace presente el autodominio. La verdadera libertad consiste en hacer lo que se debe, y no precisamente lo que se quiere. Esto es disciplina, es orden. Y en la familia ¿a quién corresponde esta tarea? La disciplina no es voz de mando del padre, por el sólo hecho de ostentar el rol de padre.

En casa, la existencia de defectos, de egoísmos, de insolidaridades puede y debe transformarse con una pedagogía de la compasión solidaria y del apoyo mutuo, elevándose a niveles de reconciliación.

Padres, examinemos, pues, en este nicho ecológico privilegiado también nuestra debilidades y fracasos. Nada más educativo que el fracaso para rectificar.

¿Quién lleva razón en las mesas familiares? Algunas veces los padres, otras veces los hijos. Tenga razón quien la tenga, papá, mamá e hijos, formamos un nosotros amoroso. Eso es lo que importa.

Este curso puede interesarte

La Santa Misa aprovechada

La Eucaristía es el tesoro más grande que tenemos y, sin embargo, muchos lo recibimos sin entender lo que de verdad sucede en el altar. Este curso te abre la puerta a ese misterio para que dejes de "cumplir" y empieces a vivir la misa desde adentro. Aprovecha cada misa como lo que realmente es: el cielo tocando la tierra.

Me interesa

El padre, aún hoy, por imperio de su responsabilidad, sigue siendo autoridad, recordando que auctoritas es quien aúpa y da auge, quien se hace capaz de portar, soportar y transportar, nunca de deportar a nadie.

Feliz familia aquella en que el padre/autoridad se manifiesta como servicio. Feliz familia donde los más fuertes o inteligentes viven «desviviéndose» en pro de la comunidad familiar. Y desagraciadas familias por el contrario, aquellas en la que ser «cabeza» de familia se entiende como ser Narciso, donde la autoridad se reivindica ilegítimamente por la vía del autoritarismo, concluye J. Díaz en el trabajo de hacer familia….

Virtudes de un padre señaladas en un acróstico

Proveedor: Proporciona afecto emocional, económico y espiritual: Integral.
Administrador: Proporciona sólo lo necesario. Limita gastos. Es prudente.
Disciplinador: Sensato. Sobrio. No constituye una paternidad permisiva.
Restaurador: Sabe pedir perdón y perdona. Es amoroso, humilde.
Educador. Un antiguo adagio reza: “Explicamos lo que sabemos; enseñamos lo que somos.

Así siendo, un padre responsable hace que el hijo deje de ser “algo” para ser Alguien.

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…