Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Una oración de Santo Tomás de Aquino para terminar el año

Culto y Espiritualidad · Devocionario

Guardar en Mis Favoritos

Una oración de Santo Tomás de Aquino para terminar el año

Al terminar este año, nada más oportuno que volver a Dios nuestra alma contrita por el dolor de nuestras faltas, de nuestra poca docilidad y de la dureza de nuestro...

FormacionCatolica.org
29 de diciembre de 2017

Al terminar este año, nada más oportuno que volver a Dios nuestra alma contrita por el dolor de nuestras faltas, de nuestra poca docilidad y de la dureza de nuestro corazón.

Según una hermosa tradición monástica, es la compunción la que abre el torrente de las gracias que necesitamos para convertirnos, para sanarnos y para volvernos enteramente hacia la fuente de nuestra vida y santidad. Con este fin, hemos traducido para la oración personal de nuestros lectores una oración compuesta por Santo Tomás de Aquino para pedir la gracia del perdón de nuestros pecados (tomada del libro “Saint Thomas d’Aquin, prières” de la Editorial francesa PSR).

Fuente: Schola Veritatis

Oración para la remisión de los pecados

Hacia vos fuente de misericordia, oh Dios, acudo, yo, pecador. Dígnate lavarme, pues estoy mancillado. Oh, sol de justicia, ilumina a un ciego. Oh médico eterno, sana a este herido. Oh Rey de reyes, vestid a un desnudo. Oh mediador entre Dios y los hombres, reconcilia a un culpable. Oh buen pastor, reconduce al errante.

También te puede interesar

Meditaciones de San Alfonso para los nueve días antes de la Navidad

Concede, oh Dios, la misericordia a un miserable, el perdón a un criminal, la vida a un muerto, la justificación a un impío, la unción de la gracia a un endurecido. Oh Clementísimo, llámame cuando yo huya, tráeme cuando me resista, levántame cuando caiga, mantenme en pie, condúceme cuando marche. No olvides al que te olvida, no abandones al que te deja, no me rechaces cuando peque. Porque, pecando, te he ofendido, a Vos, mi Dios, he herido a mi prójimo y me he dañado a mí mismo.

He pecado, Dios mío, por fragilidad contra vos, Padre Todopoderoso; por ignorancia contra vos, Hijo Sapientísimo; por malicia contra vos, Clemente Espíritu Santo, con todo esto te he ofendido, Adorable Trinidad.

¡Ah! ¡Qué miserable soy! ¡Cuán numerosas y grandes, cuán diversas han sido mis faltas! A Vos os he abandonado, Señor, y a la vista de vuestra bondad lo lamento vivamente. Os he abandonado por un amor malvado, por un temor culpable, y he preferido perderte antes que dejar lo que amo o afrontar lo que temo. Oh, Dios mío, he actuado mal de palabra y de obra, pecando en secreto, abiertamente y con obstinación.

Es por eso que os suplico; mira mi fragilidad, no mi iniquidad, con vuestra inmensa bondad; y repara con clemencia lo que he hecho, concediéndome dolor por mis faltas pasadas y una eficaz vigilancia en lo venidero. Amén.

Santo Tomás de Aquino

Este curso puede interesarte

La Santa Misa aprovechada

La Eucaristía es el tesoro más grande que tenemos y, sin embargo, muchos lo recibimos sin entender lo que de verdad sucede en el altar. Este curso te abre la puerta a ese misterio para que dejes de "cumplir" y empieces a vivir la misa desde adentro. Aprovecha cada misa como lo que realmente es: el cielo tocando la tierra.

Me interesa

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…