El engaño de la Pachamama
La Pachamama es un engaño religioso para los cristianos (…) Podemos decir que se trata de un nuevo eclipse de la conciencia, ya no en el ámbito del derecho a la vida, sino en el ámbito del primero y más importante de los mandamientos, del derecho de Dios. Con el agravante de que no es la conciencia de un pueblo la que se oscurece, sino que pareciera oscurecerse la conciencia de la Iglesia
1.Teología india «unificada» que anula la «diversidad»
La Pachamama es un engaño. Se trata de una diosa que pertenece a la cultura y religión inca del Perú. En la Amazonía hay cerca de 400 pueblos indígenas distintos, la mayoría de ellos no tiene ni la misma cultura, ni la misma religión que aquellas tribus del Perú que conservasen elementos incas incluyendo la Pachamama. Presentar a la Pachamama como el icono indígena amazónico es violentar la «diversidad» de las culturas indígenas amazónicas e imponer una teología india unificada extrínsecamente con intereses políticos e ideológicos. Este intento, sin embargo, es más amplio, no se reduce a la Amazonía sino que abarca todo el continente llegando hasta México. ¿Qué tiene que ver un indígena tzotzil, maya, o purépecha, con los incas o con la Pachamama? Nada. El engaño, entonces, es tan grave que pretende imponer una teología india latinoamericana unificada que anula la riqueza de la diversidad de los pueblos indígenas originarios de toda América Latina.2. Preside una agenda política unificada en América Latina
La Pachamama es un engaño político. Se impone a los pueblos indígenas y al imaginario colectivo de la comunidad latinoamericana como representativa de una unificación india desde el poder político. ¿Por qué AMLO ha hecho un ritual a la Pachamama, divinidad peruana, para pedirle permiso de construir el tren maya en el sureste de México? Hugo Chavez, Nicolás Maduro, Cristina Fernández de Kirchner, Andrés Manuel López Obrador, Evo Morales, Daniel Ortega, son sólo algunos jefes de estado que han participado en actos de culto a la madre tierra y que promueven esta ideología india unificada.A la luz de la Divina Revelación, contenida en la Palabra de Dios, en la Tradición de la Iglesia y en el Magisterio el hecho es muy sencillo: fabricar ídolos para darles culto es un pecado gravísimoNo se trata, entonces, sólo de un hecho religioso peruano, se trata de un hecho político y de una agenda política. Esta agenda política incluye la promoción de un pensamiento panteísta fabricado en dónde la idea de la Pachamama recapitula la cultura latinoamericana en ruptura con la herencia hispánica incluyendo la religión católica. Curiosamente este panteísmo es ajeno a la mayor parte de las culturas indígenas y proviene de otras tradiciones filosóficas, tanto occidentales como orientales, sin descartar algunas fuentes esotéricas. Pero no se trata sólo de una cosmovisión panteísta sino de un proyecto político que excluye de hecho el concepto cristiano de un Dios trascendente a la creación y pone por encima de la dignidad de la persona una presunta dignidad de la tierra. Estamos experimentando un intento de giro cultural copernicano: superar el antropocentrismo de la modernidad, diluyendo la persona a la tierra. Por eso es que encontramos declaraciones en donde se atribuyen derechos a la tierra que limitan los derechos humanos.

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