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¿Por qué es malo el Carnaval?


Antes de toda Cuaresma existe un Carnaval

Se ha tenido la oportunidad de tratar sobre el asunto  cuando publicamos  una famosa frase de Santa Faustina Kowalska sobre la fiesta del Carnaval, junto con un vídeo de la Madre Angélica, en el que habla sobre los que se emborrachan y escandalizan a los más jóvenes.

En esa ocasión, comentábamos que «la gran tragedia de nuestro tiempo» es que el hombre moderno ha transformado «su vida en una fiesta de Carnaval sin fin». En el fondo, las personas no se entregan al pecado sólo en una época del año para comportarse bien en las otras. Para muchos, el Carnaval se ha convertido en prácticamente un «estilo de vida». Y esas personas no logran siquiera concebir otro modo de vivir, sino que se ven involucradas en constantes peleas, borracheras y sexo desordenado.

No todas las personas que «bailan en el carnaval» se divierten de forma pecaminosa, es verdad. Hay carnavales y carnavales, podría decirse. Es posible divertirse honestamente, evitando el pecado y las ocasiones de caer en él, y el mismo Santo Tomás de Aquino asocia la buena diversión a una virtud particular  en su Suma Teológica.

En este vídeo, el P. Paulo Ricardo habla de forma bien equilibrada acerca del Carnaval, indicando las diferencias que existen entre:

  • la alegría pecaminosa, en la que muchos pasan en esos días,
  • la buena alegría, de los que saben disfrutar honestamente de las cosas de este mundo y, por último,
  • la alegría realmente sobrenatural que tiene sus ojos fijos, no en los bienes pasajeros de este mundo, sino la vida eterna con Cristo.

Extraído de padrepauloricardo.org
y editado por Formación Católica

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