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El Sacrificio de la Santa Misa es el Sacrificio de la Nueva Ley, en el cual se renueva bajo las especies de pan y vino, el sacrificio de Cristo en la Cruz.

El Sacrificio de la Santa Misa es el Sacrificio de la Nueva Ley, en el cual se renueva bajo las especies de pan y vino, el sacrificio de Cristo en la Cruz.

En esta clase estudiaremos acerca del sacrificio, pero aplicado ya a la Santa Misa y cómo la Misa es verdadero sacrificio.

Este sacramento es instituido en la Última Cena cuando Cristo convirtió el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre, anticipando el sacrificio de la Cruz, de tal modo que viendo los apóstoles aquello y bajo mandato de Nuestro Señor ellos hicieran después lo mismo: «Hagan esto en memoria mía».

Las necesidades del sacrificio de la Misa son: a) para tener un perpetuo recuerdo del sacrificio de nuestra Redención; b) para que mediante él se nos apliquen los méritos del sacrificio de la Cruz.

Para tener un recuerdo perpetuo para que aquel sacrificio de la cruz no quede simplemente como un hecho en el tiempo y en la historia, sino que pueda repetirse de modo místico, real y substancial.

Aquel sacrificio de Cristo dado a todos los hombres, fue en la cruz de una vez para siempre, pero la aplicación de esos méritos se reanuda en cada misa de tal modo que podamos aprovechar nosotros esos méritos para nuestra salvación.

Hay diferencia entre la Eucaristía como sacramento y la Eucaristía como sacrificio y éstas son:
a) Como sacramento la Eucaristía ha sido instituida para el alimento de nuestras almas; como sacrificio, para darle a Dios la gloria y reparación debida por nuestros pecados.
b) Como sacramento es permanente; como sacrificio es una acción transitoria.
c) Como sacramento, exige una sola especie; como sacrificio se exige ambas especies.

La Misa como sacramento fue anunciado por el Profeta Malaquías con las siguientes palabras: «No está mi voluntad con vosotros, dice el Señor de los ejércitos (dirigiéndose al pueblo judío), ni recibiré alguno de mano vuestra. Desde donde nace el sol hasta el ocaso, grande es mi nombre entre las gentes, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece a mi nombre una hostia pura». (Ml 1, 10)

En este texto del Profeta Malaquías se anuncia proféticamente, con visión de Dios, que se ofrecerá un sacrificio ya no en un solo lugar, en el templo de Jerusalén, sino que se ofrecerá el sacrificio ahora desde donde sale el sol hasta el ocaso, es decir, en todo el orbe, porque se ofrecerá el sacrificio ahora en la forma del pan y del vino ofrecido primero Jesucristo y luego por su Iglesia.

En la Misa encontramos los elementos esenciales de todo sacrificio, esto es:

  1. Ofrenda de una cosa sensible: el cuerpo y la sangre de Cristo hechos sensibles bajo las especies del pan y el vino.
  2. Ministro legítimo, el principal es Jesucristo: sólo él puede decir: “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”. El sacerdote es el ministro secundario que hace visiblemente sus veces.
  3. Inmolación: Cristo se inmola en la Misa místicamente, en cuanto que se presente con carácter de víctima. Se presenta como víctima inmolada porque aunque no sufra en la Eucaristía una muerte real sí los ritos, por los cuales se hace presente Cristo en la Eucaristía, evocan y reproducen su inmolación del calvario.
  4. En honor de Dios: Porque la Misa es un acto de adoración para rendir culto al Dios Altísimo. La misa es para reconocer a Dios como Dios.

La Misa no es una simple representación, la misa es una renovación del sacrificio de la Cruz; y este sacrificio de la misa es esencialmente el mismo sacrificio de la Cruz. Pero hay algunas diferencias en el modo de ofrecerlo y estas son:
A) Cristo en la cruz se ofreció de modo cruento, es decir con derramamiento de sangre y en la Misa de modo incruento.
B) En la Cruz se ofreció visiblemente y por sí mismo; en la Misa invisiblemente y por manos del sacerdote.
C) En la Cruz mereció en general por todos los hombres; en la Misa se aplica a cada persona en particular los frutos de su muerte.

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.