Santa Águeda, virgen y mártir. Ni halagos ni amenazas, nada puede contra una Esposa de Cristo

Ágata, como tantos cristianos de la isla, fue llevada ante el tribunal para que prestara también su sacrificio a los dioses. La joven, decidida y llena de fe y de confianza, se negó a realizar la ofrenda haciendo profesión pública de su fe en Cristo.