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La Eucaristía en su aspecto de Sacrificio: La necesidad e importancia del sacrificio, los sacrificios de la antigua ley, el sacrificio de la cruz y el sacrificio de la misa.

En este capítulo estudiaremos sobre la Eucaristía en su aspecto de Sacrificio; para ello dividiremos el tema en dos partes fundamentalmente. Primero hablaremos sobre la necesidad e importancia del sacrificio; luego, los sacrificios de la antigua ley y, por último, el sacrificio de la cruz; y segundo hablaremos sobre el sacrificio de la misa que es donde se realizan estos elementos.

El sacrificio consiste en el ofrecimiento que se hace a Dios de una ofrenda sensible que es inmolada por el legítimo ministro; y todo esto se hace a Dios y se reconoce de Dios su supremo dominio sobre las criaturas.

Cuando se inmola una criatura en su honor nosotros queremos reconocer su poder de vida y muerte sobre nosotros. Es el reconocimiento de que Dios es dueño de nuestra vida y de nuestra muerte y solamente Él puede tener dominio de vida y muerte.

Como nosotros vivimos en un mundo corpóreo, es decir sensible, entonces la expresión de la adoración o reconocimiento supremo de Dios también debe ser sensible o corpórea.

Entonces, para el sacrificio se requiere: a) una víctima ofrecida; b) un sacerdote o sacrificador; y c) la inmolación de la víctima en reconocimiento del supremo dominio de Dios.

El primer motivo del sacrificio es la convicción que tiene el hombre de que Dios es dueño de todos los seres y el segundo motivo es que el hombre se mira como reo de pecados y merecedor del castigo de Dios

Para reconocer que Dios es dueño de todo debo dejar yo de ser dueño de algo o sino yo no reconozco nada. Por tanto, como Dios es superior a mí no le voy a dar lo menos valioso, sino lo más valioso, lo mejor que tengo. Entonces, tengo que dar algo a Dios pero no porque Él lo necesita sino para reconocer con un acto exterior su superioridad.

El hombre, por ser reo de pecado, tiene que pagar por esos pecados, hay una deuda. Entonces, como al Dios que hemos ofendido es infinito, debemos dar una paga que es infinita. ¿Pero cómo pagamos algo infinito si no lo tenemos? Con lo más valioso que tenemos y esto es la propia vida. Pero como yo no puedo inmolarme sacándome la vida porque yo no soy dueño de la vida, sino que es Dios, lo que puedo hacer es tomar algo de mi propiedad que tenga vida como yo para ofrecerlo a Dios en justicia por mis pecados.

En los tipos de Sacrificios de la antigua Ley tenemos:
a) el holocausto, que era el sacrificio para reconocer el supremo dominio de Dios;
b) la hostia por el pecado tenía por fin implorar misericordia y perdón; y
c) la hostia pacífica, que era el sacrificio de acción de gracias por los beneficios recibidos, o de petición de algún favor.

Estos antiguos sacrificios desaparecieron porque: a) no tenían verdadera eficacia para borrar el pecado; b) porque no eran sino sombra y figura del perfecto y perdurable sacrificio de la nueva ley.

Y este nuevo sacrificio de la nueva ley es el sacrificio de la cruz que es renovada diariamente en la Santa Misa. Y este sacrificio de la cruz es verdadero sacrificio porque se realizaron en él las condiciones del sacrificio, es decir: a) ofrenda de una cosa sensible: la humanidad de Jesucristo; b) inmolación: porque Cristo derramó su sangre y murió en la Cruz; c) hay un sacerdote: Jesucristo es el sacerdote, es el ministro legítimo. Y todo esto es ofrecido a Dios en reconocimiento de su soberano dominio porque Cristo se ofreció a su padre para satisfacer la justicia ofendida.

¿Cómo se puede satisfacer la justicia divina porque la ofensa es infinita? Solamente si la víctima es infinita, la inmolación tiene valor infinito y el sacerdote tiene capacidad infinita y ese es Jesucristo en el sacrificio de la Cruz.

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.