{"success":true,"data":{"id":165,"title":"Jesús, nuestro buen pastor","slug":"solo-se-puede-entrar-al-cielo-por-jesus","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":"IV Domingo de Pascua - Ciclo B","excerpt":"«Yo soy el pastor bueno, y conozco las mías, y las mías me conocen, –así como el Padre me conoce y Yo conozco al Padre– y pongo mi vida por mis ovejas»","content_html":"<h2>Evangelio según San Juan 10, 11-18<br>4º Domingo de Pascua – Ciclo B<br></h2><p>«Yo soy el pastor, el Bueno. El buen pastor pone su vida por las ovejas. Mas el mercenario, el que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, viendo venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa; porque es mercenario y no tiene interés en las ovejas.  </p><p>Yo soy el pastor bueno, y conozco las mías, y las mías me conocen, –así como el Padre me conoce y Yo conozco al Padre– y pongo mi vida por mis ovejas. Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco. A ésas también tengo que traer; ellas oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por esto me ama el Padre, porque Yo pongo mi vida para volver a tomarla. </p><p>Nadie me la puede quitar, sino que Yo mismo la pongo. Tengo el poder de ponerla, y tengo el poder de recobrarla. Tal es el mandamiento que recibí de mi Padre».</p>","gospel_ref":"Jn 10,11-184","gospel_text":"10,11 Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.\n10,12 El asalariado, en cambio, que no es el pastor, y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo, las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.\n10,13 Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.\n10,14 Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí\n10,15 -como el Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre-, y doy mi vida por las ovejas.\n10,16 Tengo, además, otras ovejas, que no son de este corral, y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño, y un solo Pastor.\n10,17 El Padre me ama, porque yo doy mi vida, para recobrarla.\n10,18 Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla, y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre».\n10,19 A causa de estas palabras, se produjo una nueva división entre los judíos.\n10,20 Muchos de ellos decían: «Está poseído por un demonio y delira. ¿Por qué lo escuchan?».\n10,21 Otros opinaban: «Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos a los ciegos?».\n10,22 Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,\n10,23 y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.\n10,24 Los judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente».\n10,25 Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre, dan testimonio de mí,\n10,26 pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.\n10,27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.\n10,28 Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mis manos.\n10,29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos, y nadie puede arrebatar nada, de las manos de mi Padre.\n10,30 El Padre y yo somos una sola cosa».\n10,31 Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.\n10,32 Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?».\n10,33 Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios».\n10,34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?\n10,35 Si la Ley llama dioses, a los que Dios dirigió su Palabra,-y la Escritura no puede ser anulada-\n10,36 ¿cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: 'Yo soy Hijo de Dios'?\n10,37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;\n10,38 pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán, que el Padre está en mí, y yo en el Padre».\n10,39 Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.\n10,40 Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.\n10,41 Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad».\n10,42 Y en ese lugar muchos creyeron en él.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Jesus-nuestro-buen-pastor-1.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210425-341_IV_Domingo_de_Pascua_Jn_1011_18_Jesus_nuestro_buen_pastor.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-04-25"},"message":null}