{"success":true,"data":{"id":486,"title":"Santos Cosme y Damián, Mártires","slug":"santos-cosme-y-damian-martires","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 9, 43-45</h2><p>En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: «Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».</p><p>Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.</p><p class=\"has-text-align-center\"><strong>***</strong></p><h2 id=\"h-memoria-de-los-santos-cosme-y-damian-martires\">Memoria de los Santos Cosme y Damián, mártires</h2><p>Santos Cosme y Damián, mártires, que, según la tradición, ejercieron la medicina en Ciro, de Augusta Eufratense (hoy Siria), no pidiendo nunca recompensa y sanando a muchos con sus servicios gratuitos (c. s. III).&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>«Lo que habéis recibido gratis, dadlo también gratuitamente» (Mt. 10, 8). <br><strong>Cosme significa «adornado, bien presentado». Damián: «domador».</strong></p><p><strong>Estos dos santos han sido (junto con San Lucas) los patronos de los médicos católicos.</strong> En oriente los llaman «los no cobradores», porque ejercían la medicina sin cobrar nada a los pacientes pobres.</p><p><strong>Eran hermanos gemelos y nacieron en Arabia</strong>, en el siglo tercero. Se dedicaron a la medicina y llegaron a ser muy afamados médicos. Pero tenían la especialidad de que a los pobres no les cobraban la consulta ni los remedios. Lo único que les pedía era que les permitieran hablarles por unos minutos acerca de Jesucristo y de su evangelio.</p><p><strong>Las gentes los querían muchísimo y en muchos pueblos eran considerados como unos verdaderos benefactores de los pobres</strong>. Y ellos aprovechaban su gran popularidad para ir extendiendo la religión de Jesucristo por todos los sitios donde llegaban.</p><p>Lisias, el gobernador de Cilicia, se disgustó muchísimo porque estos dos hermanos propagaban la religión de <a href=\"https://formacioncatolica.org/el-corazon-de-jesus-horno-ardiente-de-caridad/\" class=\"yoast-seo-link\">Jesús</a>. Trató inútilmente de que dejaran de predicar, y como no lo consiguió, mandó echarlos al mar. Pero una ola gigantesca los sacó sanos y salvos a la orilla. Entonces los mandó quemar vivos, pero las llamas no los tocaron, y en cambio quemaron a los verdugos paganos que los querían atormentar. <strong>Entonces el mandatario pagano mandó que les cortaran la cabeza, y así derramaron su sangre por proclamar su amor al Divino Salvador</strong>.</p><p>Y sucedió entonces que junto a la tumba de los dos hermanos gemelos, Cosme y Damián, empezaron a obrarse maravillosos curaciones. El emperador Justiniano de Constantinopla, en una gravísima enfermedad, se encomendó a estos dos santos <a href=\"https://formacioncatolica.org/los-martires-manuel-y-adilio-el-testimonio-de-dos-almas-valientes/\" class=\"yoast-seo-link\">mártires</a> y fue curado inexplicablemente. Con sus ministros se fue personalmente a la tumba de los dos santos a darles las gracias.</p><p><strong>En Constantinopla levantaron dos grandes templos en honor de estos dos famosos mártires y en Roma les construyeron una basílica con bellos mosaicos.</strong><br><br>Quiera <a href=\"https://formacioncatolica.org/lecciones/principio-y-fundamento-la-gracia-de-dios-3/\">Dios</a> enviarnos muchos médicos generosos que, a imitación de Cosme y Damián, se dediquen a recetar gratuitamente a los pobres, y a aprovechar su ascendiente para propagar la santa religión de Jesucristo. Qué hermoso fuera que hubiera muchos médicos así.</p><p><strong><em>Tomado de <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://www.ewtn.com/Spanish/Saints/Cosme_y_Damian.htm\">Ewtn.com</a></em></strong></p>","gospel_ref":"Lc 9,43-45","gospel_text":"9,43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios. Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:\n9,44 «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».\n9,45 Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia-Cosme-y-Damian.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20200926-131-Santos-Cosme-y-Damia-martires.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2020-09-26"},"message":null}