{"success":true,"data":{"id":553,"title":"Santa Isabel de Hungría, Religiosa","slug":"santa-isabel-de-hungria-religiosa","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"santoral","liturgical_label":"Santa Isabel de Hungría, Religiosa","excerpt":"«Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman»","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 6, 37-38</h2><p>En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: <strong>«Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman</strong>. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.</p><p>Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.</p><p>Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. <strong>Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso</strong>.</p><p><strong>No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.</strong> Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida conque midan, serán medidos».</p><p class=\"has-text-align-center\"><strong>***</strong></p><h2>Memoria de Santa Isabel de Hungría&nbsp;</h2><p>Santa Isabel de Hungría&nbsp;fue «<strong>una de las mujeres de la Edad Media que suscitó mayor admiración», por su piedad y su humildad</strong>, así como por su entrega a los pobres, a pesar de proceder de una rica y poderosa familia real.</p><p>Ya desde niña, fue comprometida con Ludovico, hijo del landgrave de Turingia, a quien le unió un amor sincero. Sin embargo,  Isabel no se dejó llevar por el ambiente de la corte. Una vez, entrando en la iglesia en la <a href=\"https://formacioncatolica.org/salve-senora-de-la-asuncion/\" class=\"yoast-seo-link\">fiesta de la Asunción</a>,&nbsp;<strong>se quitó la corona, la depositó ante la <a href=\"https://formacioncatolica.org/fiesta-de-la-exaltacion-de-la-santa-cruz-con-este-signo-venceras/\" class=\"yoast-seo-link\">cruz</a> y permaneció postrada en el suelo con el rostro cubierto</strong>. Cuando una monja la desaprobó por ese gesto, ella respondió: «¿Cómo puedo yo, criatura miserable, seguir llevando una corona de dignidad terrena, cuando veo a mi <a href=\"https://formacioncatolica.org/caracter-espiritual-de-la-realeza-de-jesucristo/\" class=\"yoast-seo-link\">Rey Jesucristo</a> coronado de espinas?».</p><p>Esta&nbsp;<strong>coherencia de fe y vida de Santa Isabel de Hungría</strong><strong>se manifestaba también en la relación con sus súbditos</strong>, evitando utilizar su posición para conseguir favores. «un verdadero ejemplo para todos aquellos que desempeñan cargos: el ejercicio de la autoridad, a todo nivel, debe vivirse como servicio a la justicia y a la caridad, en la&nbsp;<strong>búsqueda constante del bien común</strong>».</p><p>Ella en persona atendía a los pobres de su reino, algo que su marido admiraba. Tuvo un matrimonio feliz, «un claro testimonio de cómo&nbsp;<strong>la fe y el amor hacia Dios y hacia el prójimo refuerzan y hacen aún más profunda la unión matrimonial</strong>».</p><p>Isabel y su esposo conocieron y apoyaron a los Frailes Menores. Posteriormente, cuando ella enviudó y fue despojada de sus bienes por la envidia de un familiar, hizo voto de pobreza en el espíritu franciscano.&nbsp;<strong>La princesa dedicó sus últimos años de vida a construir y trabajar en un hospital para los pobres</strong>, donde «intentaba siempre llevar a cabo los servicios más humildes y los trabajos repugnantes».</p><p>Santa Isabel de Hungría se convirtió en lo que podríamos llamar&nbsp;<strong>una mujer consagrada en medio del mundo</strong>. «No es casualidad que sea patrona de la Orden Terciaria Regular de san Francisco y de la Orden Franciscana Seglar».</p><p>Falleció tras unas fiebres, y era tal su fama de santidad, que el papa Gregorio IX la proclamó santa apenas cuatro años mas tarde. <strong>Santa Isabel de Hungria nos invita a redescubrir a Cristo, a amarlo, a tener fe y así a encontrar la verdadera justicia y el amor</strong>, como también la alegría de que un día estaremos inmersos en el amor divino, en el gozo de la eternidad con Dios..</p><p><strong><em>Por <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://www.primeroscristianos.com/santa-isabel-de-hungria-17-de-noviembre/\">Benedicto XV</a></em></strong></p>","gospel_ref":"Lc 6,37-38","gospel_text":"6,37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.\n6,38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Santa-Isabel-de-hungria-.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20201117-182-Santa-Isabel-de-Hungria-religiosa.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2020-11-17"},"message":null}