{"success":true,"data":{"id":365,"title":"San Antonio de Padua, Presbítero y Doctor","slug":"san-antonio-de-padua-presbitero-y-doctor","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"santoral","liturgical_label":"San Antonio de Padua","excerpt":"«La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos [...]»","content_html":"<h2 id=\"h-evangelio-segun-san-lucas-10-1-9\">Evangelio según San Lucas 10, 1-9</h2><p>Después de esto, el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». </p><p>Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros».</p><p class=\"has-text-align-center\"><br><strong>***</strong></p><h2>Memoria San Antonio de Padua, Presbítero y Doctor de la Iglesia</h2><p><strong>Martirologio Romano:</strong>&nbsp;Memoria de san Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, donde atrajo a muchos a la verdadera fe. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos, hasta que en Padua descansó en el Señor&nbsp;(<strong>†</strong>&nbsp;1231).</p><p>Los padres de <a href=\"https://formacioncatolica.org/san-antonio-y-el-milagro-de-la-mula-que-adoro-al-santisimo-sacramento/\">San Antonio</a> eran muy ricos y querían ver a su hijo como distinguido hombre de sociedad. <strong>Él, en cambio, quería ser pobre por amor de <a href=\"https://formacioncatolica.org/el-reinado-de-cristo-en-ojos-de-un-joven-martir/\">Cristo</a> y por eso se hizo franciscano.</strong></p><p>Antonio era un gran predicador. Lo mandaron como misionero por numerosas ciudades por Italia y Francia. Convirtió a muchos pecadores sobre todo con su buen ejemplo. <strong>Cuentan que mientras oraba en su habitación se le apareció Jesús, le puso las manitas al cuello y lo besó. Antonio recibió esta gracia extraordinaria por que mantuvo su alma limpia incluso del mas mínimo pecado y amaba mucho a Jesús.</strong></p><p>Cuando Antonio enfermó se retiró a un monasterio en las afueras de Padua, donde murió a la edad de 36 años, el 13 de Junio de 1231.</p><p>Treinta y dos años después sus restos fueron trasladados a Padua. La lengua se conservaba íntegra, sin haberse corrompido mientras que el cuerpo estaba aniquilado. <strong>Sucedieron muchos milagros después de su muerte. Aun hoy día le llaman el Santo «de los milagros». Su fiesta se celebra el 13 de junio.</strong></p><p>El entusiasmo popular ha hecho que <a href=\"https://formacioncatolica.org/san-antonio-y-el-milagro-de-la-mula-que-adoro-al-santisimo-sacramento/\">San Antonio</a>, más que otros, sea universalmente reconocido por los fieles de todo el mundo. «Santo Universal» le llaman. <strong>Durante los siete siglos ya transcurridos desde su muerte, millones de personas se han sentido atraídas a este gran «Franciscano Milagroso».</strong><br>Fue otro franciscano, <a href=\"https://formacioncatolica.org/homilia-diaria-san-buenaventura-obispo-y-doctor/\">San Buenaventura</a>, quien dijo: <strong>«Acude con confianza a Antonio, que hace milagros, y el té conseguirá lo que buscas».</strong></p><p><strong><em>Con datos de EWTN.com</em></strong></p>","gospel_ref":"Lc 10,1-9","gospel_text":"10,1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.\n10,2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.\n10,3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.\n10,4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.\n10,5 Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.\n10,6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.\n10,7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.\n10,8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;\n10,9 curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/San-Antonio-de-Padua.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Antonio-de-Padua-presbitero-y-doctor.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-06-12"},"message":null}