{"success":true,"data":{"id":612,"title":"¿Salud corporal o perdón de los pecados?","slug":"salud-corporal-o-perdon-de-los-pecados","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«¿Por qué discurrís así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados»","content_html":"<h2>Evangelio según San Marcos 2, 1-12</h2><p>Entró de nuevo en Cafarnaúm al cabo de cierto tiempo, y oyeron las gentes que estaba en casa. Y se juntaron allí tantos que ya no cabían ni delante de la puerta; y les predicaba la palabra. </p><p>Le trajeron, entonces, un paralítico, llevado por cuatro. Y como no podían llegar hasta Él, a causa de la muchedumbre, levantaron el techo encima del lugar donde Él estaba, y haciendo una abertura descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. Al ver la fe de ellos, dilo Jesús al paralítico: «Hijo mío, tus pecados te son perdonados». Mas estaban allí sentados algunos escribas, que pensaron en sus corazones: «¿Cómo habla Éste así? Blasfema.</p><p> ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?» Al punto Jesús, conociendo en su espíritu que ellos tenían estos pensamientos dentro de sí, les dijo: «¿Por qué discurrís así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda» ¡Pues bien! para que sepáis que el Hijo del hombre tiene el poder de remitir los pecados, sobre la tierra, –dijo al paralítico–: «te lo digo, levántate, toma tu camilla y vuélvete a tu casa». </p><p>Se levantó, tomó en seguida su camilla y se fué de allí, a la vista de todos, de modo que todos se quedaron asombrados y glorificaban a Dios diciendo «¡No hemos visto jamás nada semejante!».</p>","gospel_ref":"Mc 2,1-12","gospel_text":"2,1 Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa.\n2,2 Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.\n2,3 Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.\n2,4 Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.\n2,5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».\n2,6 Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:\n2,7 «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?».\n2,8 Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando?\n2,9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?\n2,10 Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados\n2,11 -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».\n2,12 Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Salud-corporal-o-perdon-de-los-pecados.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante_el_ano_I_Viernes_Mc_21_12_Salud_corporal_o_perdon.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-01-15"},"message":null}