{"success":true,"data":{"id":473,"title":"No soy digno, Señor","slug":"no-soy-digno-senor","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado»","content_html":"<h2 id=\"h-evangelio-segun-san-lucas-7-1-10\">Evangelio según San Lucas 7, 1-10</h2><p>En aquel tiempo, cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. </p><p>Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: Merece que se lo concedas, porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga. Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. </p><p>Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Vete, y va; y a otro: \"Ven\", y viene; y a mi siervo: \"Haz esto\", y lo hace.</p><p>Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.</p><p>.</p><p><em>&nbsp;","gospel_ref":"Lc 7,1-10","gospel_text":"7,1 Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.\n7,2 Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.\n7,3 Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.\n7,4 Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «Él merece que le hagas este favor,\n7,5 porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga».\n7,6 Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa;\n7,7 por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.\n7,8 Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace».\n7,9 Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe».\n7,10 Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_No-soy-digno-Senor.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20200914-119_Durante_el_ano_XXIV_Lunes_Lc_71_10_No_soy_digno_Senor.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2020-09-14"},"message":null}