{"success":true,"data":{"id":160,"title":"No robes la Gloria de Dios","slug":"no-robes-la-gloria-de-dios","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre un mercado»","content_html":"<h2><br>Evangelio según san Juan 2, 13-25<br>III Domingo de Cuaresma - Ciclo B</h2><p>Después de esto descendió a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y se quedaron allí no muchos días. La Pascua de los judíos estaba próxima, y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo encontró a los mercaderes de bueyes, de ovejas y de palomas, y a los cambistas sentados (<em>a sus mesas</em>). Y haciendo un azote de cuerdas, arrojó del Templo a todos, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó sus mesas. Y a los vendedores de palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre un mercado». </p><p>Y sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo de tu Casa me devora». Entonces los judíos le dijeron: «¿Qué señal nos muestras, ya que haces estas cosas?». Jesús les respondió: «Destruid este Templo, y en tres días Yo lo volveré a levantar». </p><p>Replicáronle los judíos: «Se han empleado cuarenta y seis años en edificar este Templo, ¿y Tú, en tres días lo volverás a levantar?» Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo. Y cuando hubo resucitado de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto, y creyeron a la Escritura y a la palabra que Jesús había dicho.</p><p>Mientras Él estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los milagros que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque a todos los conocía, y no necesitaba de informes acerca del hombre, conociendo por sí mismo lo que hay en el hombre.</p>","gospel_ref":"Jn 2,13-25","gospel_text":"2,13 Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén\n2,14 y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.\n2,15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas\n2,16 y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio».\n2,17 Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.\n2,18 Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?».\n2,19 Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar».\n2,20 Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».\n2,21 Pero él se refería al templo de su cuerpo.\n2,22 Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.\n2,23 Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba.\n2,24 Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos\n2,25 y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_No-robes-la-Gloria-de-Dios.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210307-292-Cuaresma-Jn-213-25-No-robes-la-Gloria-de-Dios.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-03-07"},"message":null}