{"success":true,"data":{"id":290,"title":"No acusemos pecados ajenos sin estar arrepentidos de los nuestros","slug":"no-acusemos-pecados-ajenos-sin-estar-arrepentidos-de-los-nuestros-2","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":"5° Domingo de Cuaresma - Ciclo C","excerpt":"«Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra»","content_html":"<h2>5° Domingo de Cuaresma - Ciclo C<br>Evangelio según San Juan 8, 1-11</h2><p>En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.</p><p>Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”</p><p>Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.</p><p>Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.</p><p>Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.</p>","gospel_ref":"Jn 8,1-11","gospel_text":"8,1 Jesús fue al monte de los Olivos.\n8,2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.\n8,3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,\n8,4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.\n8,5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?».\n8,6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.\n8,7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra».\n8,8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.\n8,9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí,\n8,10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?».\n8,11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/La-mujer-adultera-con-jesus.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210322-307_Cuaresma_Jn_81_11_No_acusemos_pecados_ajenos_sin_estar_arrepentidos.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-04-02"},"message":null}