{"success":true,"data":{"id":675,"title":"No acusemos pecados ajenos sin estar arrepentidos de los nuestros","slug":"no-acusemos-pecados-ajenos-sin-estar-arrepentidos-de-los-nuestros","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Aquel de vosotros que esté sin pecado, tire el primero la piedra contra ella»","content_html":"<h2><br>Evangelio según san Juan 8, 1-11</h2><p>Y Jesús se fue al Monte de los Olivos. Por la mañana reapareció en el Templo y todo el pueblo vino a Él, y sentándose les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos llevaron una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Ahora bien, en la Ley, Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Y Tú, qué dices?». Esto decían para ponerlo en apuros, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir en el suelo, con el dedo. Como ellos persistían en su pregunta, se enderezó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, tire el primero la piedra contra ella». E inclinándose de nuevo, se puso otra vez a escribir en el suelo. Pero ellos, después de oír aquello, se fueron uno por uno, comenzando por los más viejos, hasta los postreros, y quedó Él solo, con la mujer que estaba en medio. Entonces Jesús, levantándose, le dijo: «Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te condenó?». «Ninguno, Señor», respondió ella. Y Jesús le dijo: «Yo no te condeno tampoco. Vete, desde ahora no peques más».</p>","gospel_ref":"Jn 8,1-11","gospel_text":"8,1 Jesús fue al monte de los Olivos.\n8,2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.\n8,3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,\n8,4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.\n8,5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?».\n8,6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.\n8,7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra».\n8,8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.\n8,9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí,\n8,10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?».\n8,11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/HD_No-Acusemos-Pecados-Ajenos-Sin-Estar-Arrepentidos-De-Los-Nuestros.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210322-307_Cuaresma_Jn_81_11_No_acusemos_pecados_ajenos_sin_estar_arrepentidos.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-03-22"},"message":null}