{"success":true,"data":{"id":194,"title":"Las raices del mal","slug":"las-raices-del-mal","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«En verdad, os digo, todos los pecados serán perdonados a los hombres, y cuantas blasfemias dijeren; pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no tendrá jamás perdón y es reo de eterno pecado»","content_html":"<h2>Evangelio según San Marcos 3, 20-35<br>10º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B</h2><p>Volvió a casa, y la muchedumbre se juntó nuevamente allí, de suerte que ni siquiera podían comer pan. Al oírlo los suyos, salieron para apoderarse de Él, porque decían: «Ha perdido el juicio». Pero los escribas, venidos de Jerusalén, decían: «Tiene a Beelzebul y por el jefe de los demonios expulsa a los demonios». Mas Él los llamó y les dijo en parábolas: «Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Y si dentro de un reino hay divisiones, ese reino no puede sostenerse. Y si hay divisiones dentro de una casa, esa casa no podrá subsistir. Si, pues, Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede subsistir, y llegó su fin. </p><p>Porque nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y quitarle sus bienes, si primero no ata al fuerte; y sólo entonces sí saqueará su casa. En verdad, os digo, todos los pecados serán perdonados a los hombres, y cuantas blasfemias dijeren; pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no tendrá jamás perdón y es reo de eterno pecado». Porque decían: «Tiene espíritu inmundo».</p><p>La vberdadera familia de Jesús. Llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose de pie afuera, le enviaron recado, llamándolo. Estaba sentada la gente alrededor de Él y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos están fuera buscándote». Mas Él les respondió y dijo: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y dando una mirada en torno sobre los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «He aquí mi madre y mis hermanos. Porque quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, hermana y madre».</p>","gospel_ref":"Mc 3,20-3510","gospel_text":"3,20 Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer.\n3,21 Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».\n3,22 Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios».\n3,23 Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás?\n3,24 Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir.\n3,25 Y una familia dividida tampoco puede subsistir.\n3,26 Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin.\n3,27 Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.\n3,28 Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran.\n3,29 Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre».\n3,30 Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro».\n3,31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.\n3,32 La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera».\n3,33 Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».\n3,34 Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.\n3,35 Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Las-raices-del-mal-1.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante-el-ano-DOMINGO-B-10-Mc-3-20-35-Las-raices-del-mal.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2024-06-09"},"message":null}