{"success":true,"data":{"id":501,"title":"Las alegrías ordinarias y la Alegría Eterna","slug":"las-alegrias-ordinarias-y-la-alegria-eterna","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«¡Felices los ojos que ven lo que vosotros veis! Os aseguro: muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron»","content_html":"<h2 id=\"h-evangelio-segun-san-lucas-10-17-24\">Evangelio según San Lucas 10, 17-24</h2><p>Entretanto los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre”. Díjoles: “Yo veía a Satanás caer como un relámpago del cielo. Mirad que os he dado potestad de caminar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará. Sin embargo no habéis de gozaros en esto de que los demonios se os sujetan, sino gozaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”. </p><p>En aquella hora se estremeció de gozo, en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mantenido estas cosas escondidas a los sabios ya los prudentes, y las has revelado a los pequeños. Si, Padre, porque así te plugo a Ti. Por mi Padre, me ha sido dado todo, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo”. Y volviéndose hacia sus discípulos en particular, dijo: “¡Felices los ojos que ven lo que vosotros veis! Os aseguro: muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron”</p>","gospel_ref":"Lc 10,17-24","gospel_text":"10,17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».\n10,18 Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.\n10,19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.\n10,20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».\n10,21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.\n10,22 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».\n10,23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!\n10,24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/20221001-Homilia-Diaria.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante-el-ano-Lc-1017-24-Las-alegrias-ordinarias-y-la-Alegria-Eterna.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-10-01"},"message":null}