{"success":true,"data":{"id":153,"title":"La misión de Jesús y de la Iglesia","slug":"la-mision-de-jesus-y-de-la-iglesia","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"Díjoles Jesús: «Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres»","content_html":"<h2><br>Evangelio según San Marcos 1, 14-20<br>3º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B</h2><p>Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios, y diciendo: «El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio».</p><p>Los primeros discípulos. Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Díjo les Jesús: «Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres». </p><p>Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron. Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca. arreglando sus redes. Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.</p>","gospel_ref":"Mc 1,14-203","gospel_text":"1,14 Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:\n1,15 «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».\n1,16 Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.\n1,17 Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».\n1,18 Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.\n1,19 Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,\n1,20 y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.\n1,21 Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.\n1,22 Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.\n1,23 Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:\n1,24 «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».\n1,25 Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre».\n1,26 El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.\n1,27 Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!».\n1,28 Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.\n1,29 Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.\n1,30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.\n1,31 Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.\n1,32 Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,\n1,33 y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.\n1,34 Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.\n1,35 Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.\n1,36 Simón salió a buscarlo con sus compañeros,\n1,37 y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».\n1,38 Él les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».\n1,39 Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.\n1,40 Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme».\n1,41 Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado».\n1,42 En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.\n1,43 Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:\n1,44 «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».\n1,45 Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/HD_La-mision-de-Jesus-y-de-la-Iglesia.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210124-250_Durante_el_ano_III_DOMINGO_Mc_114_20_La_mision_de_Jesus_y_de-1.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-01-24"},"message":null}