{"success":true,"data":{"id":497,"title":"La mies es mucha","slug":"la-mies-es-mucha","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies[...]»","content_html":"<h2 id=\"h-evangelio-segun-san-lucas-10-1-12\">Evangelio según San Lucas 10, 1-12</h2><p>Después de esto, el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. </p><p>Id: os envío como corderos entre lobos. No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. </p><p>No paséis de casa en casa. Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros». Y en toda ciudad en donde entrareis y no os quisieren recibir, salid por sus calles, y decid: “Aun el polvo que de vuestra ciudad se pegó a nuestros pies, lo sacudimos (<em>dejándolo</em>) para vosotros. Pero sabedlo: ¡el reino de Dios ha llegado!” Os digo que en aquel día será más tolerable para los de Sodoma que para aquella ciudad.</p>","gospel_ref":"Lc 10,1-12","gospel_text":"10,1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.\n10,2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.\n10,3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.\n10,4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.\n10,5 Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.\n10,6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.\n10,7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.\n10,8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;\n10,9 curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.\n10,10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:\n10,11 '¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.\n10,12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/La-mies-es-mucha.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante-el-ano-Lc-101-12-La-mies-es-mucha.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-09-29"},"message":null}