{"success":true,"data":{"id":1,"title":"La Iglesia es indefectible","slug":"la-iglesia-es-indefectible","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":"Sábado de la 2ª semana de Pascua","excerpt":"","content_html":"<p>¿Qué es la barca sino la Iglesia? Así la vieron los Padres de la Iglesia desde los primeros siglos. Y San Agustín decía que cuando se enfría el amor aumentan las olas: siempre que disminuye la caridad, las tempestades golpean la barca de la Iglesia, pero no la destruirán; al contrario, ella llegará a la orilla, porque para eso fue construída.</p><p>La Iglesia ha debido afrontar constantes contradicciones, tanto externas como internas. Hubo épocas de persecución abierta y hay otras en las que los ataques son solapados o provienen del mismo seno de la comunidad. Cuando surgen herejías, cuando se ataca la santidad del matrimonio, el sacerdocio, la Concepción Inmaculada y la Virginidad Perpetua de María, el misterio de la Eucaristía, el primado de Pedro o incluso la resurrección del Señor, es natural que el corazón del cristiano se llene de tristeza.</p><p>Sin embargo, hay que mantener la confianza. La Iglesia es indefectible: Cristo vive en ella y la acompaña hasta el fin de los tiempos. Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (cf. Mt 16,18). Lo humano en la Iglesia puede fallar y pasar, pero lo que tiene de divino —su fundamento en Cristo— permanece inmutable.</p><p>Ante las dificultades no conviene perder la serenidad ni la visión sobrenatural. La asistencia de Cristo a su Iglesia fundamenta una fe firme: por más que la barca sea zarandeada, no se hundirá. La historia de la Iglesia es, en cierto sentido, un milagro moral continuo que alimenta nuestra esperanza.</p><p>Por tanto, no dejemos que la duda se instale cuando la tempestad arrecia. Es preciso rezar más, vivir con mayor fidelidad la propia vocación, intensificar el apostolado y hacer reparación por los pecados que hieren el Corazón de Cristo. No perdamos la confianza: Jesús está con nosotros.</p>","gospel_ref":"Juan 6,16-21","gospel_text":"6,16 Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar\r\n6,17 y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.\r\n6,18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.\r\n6,19 Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.\r\n6,20 Él les dijo: «Soy yo, no teman».\r\n6,21 Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/whatsapp-image-2026-04-18-at-00-37-54-055f.jpeg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210417-333-pascua-jn-616-21-la-iglesia-es-indefectible-2663.mp3","youtube_url":"","youtube_id":null,"spotify_url":"","published_at":"2021-04-17"},"message":null}