{"success":true,"data":{"id":631,"title":"La humanidad sin Cristo","slug":"la-humanidad-sin-cristo","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti»","content_html":"<h2 id=\"evangelio-segun-san-marcos-5-1-20\"><strong><br></strong>Evangelio según San Marcos 5, 1-20</h2><p>Llegaron a la otra orilla del mar, al país de los gerasenos. Apenas desembarcó, salió le al encuentro desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo, el cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya nadie amarrarlo, pues muchas veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los grillos, y nadie era capaz de sujetarlo. Y todo el tiempo, de noche y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e hiriéndose con piedras. Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo, se prosternó delante de Él y gritando a gran voz dijo: «¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes». Porque Él le estaba diciendo: «Sal de este hombre inmundo espíritu». </p><p>Y le preguntó: «¿Cual es tu nombre?» Respondióle: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos». Y le rogó con ahínco que no los echara fuera del país. Ahora bien, había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo. Le suplicaron diciendo: «Envíanos a los puercos, para que entremos en ellos». Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua. Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado. Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio: al mismo que había estado poseído por la legión, y quedaron espantados. Y los que habían presenciado el hecho, les explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los puercos. Entonces comenzaron a rogarle que se retirase de su territorio. <br><br>Mas cuando Él se reembarcaba, le pidió el endemoniado andar con Él; pero no se lo permitió; sino que le dijo: «Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti». Fuése, y se puso a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho por él, y todos se maravillaban.</p>","gospel_ref":"Mc 5,1-20","gospel_text":"5,1 Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.\n5,2 Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.\n5,3 Él habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.\n5,4 Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.\n5,5 Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.\n5,6 Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,\n5,7 gritando con fuerza: «¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!».\n5,8 Porque Jesús le había dicho: «¡Sal de este hombre, espíritu impuro!».\n5,9 Después le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». Él respondió: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos».\n5,10 Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.\n5,11 Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.\n5,12 Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos».\n5,13 Él se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.\n5,14 Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.\n5,15 Cuando llegaron a donde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.\n5,16 Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.\n5,17 Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.\n5,18 En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.\n5,19 Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti».\n5,20 El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/20220131-HD1-La-humanidad-sin-Cristo.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210201-258_Durante_el_ano_IV_Lunes_Mc_51_20_La_humanidad_sin_Cristo.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-01-31"},"message":null}