{"success":true,"data":{"id":155,"title":"Difundir la verdad","slug":"homilia-diaria-difundir-la-verdad","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí»","content_html":"<h2 id=\"evangelio-segun-san-marcos-1-29-39\">Evangelio según San Marcos 1, 29-39<br>&nbsp;5º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B</h2><p>Luego que salieron de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. Y estaba la suegra de Simón en cama, con fiebre y al punto le hablaron de ella. Entonces fué a ella, y tomándola de la mano, la levantó, y la dejó la fiebre, y se puso a servirles.</p><p>Llegada la tarde, cuando el sol se hubo puesto, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados. Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta. Sanó a muchos enfermos afligidos de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; pero no dejaba a los demonios hablar, porque sabían quién era Él.</p><p>En la madrugada, siendo aún muy de noche, se levantó, salió y fué a un lugar desierto, y se puso allí a orar. Mas Simón partió en su busca con sus compañeros. Cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te buscan». Respondióles: «Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí». Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios.<br><br></p>","gospel_ref":"Mc 1,29-39 5","gospel_text":"1,29 Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.\n1,30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.\n1,31 Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.\n1,32 Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,\n1,33 y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.\n1,34 Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.\n1,35 Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.\n1,36 Simón salió a buscarlo con sus compañeros,\n1,37 y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».\n1,38 Él les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».\n1,39 Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.\n1,40 Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme».\n1,41 Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado».\n1,42 En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.\n1,43 Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:\n1,44 «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».\n1,45 Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Difundir-la-verdad.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210207-264_Durante_el_ano_V_DOMINGO_Mc_129_39_Difundir_la_verdad.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-02-07"},"message":null}