{"success":true,"data":{"id":595,"title":"Este es más que un niño, es el Salvador","slug":"este-es-mas-que-un-nino-es-el-salvador","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":"Lunes del tiempo de Navidad","excerpt":"«Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, según tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación, que preparaste a la faz de todos los pueblos. Luz para revelarse a los gentiles, y para gloria de Israel, tu pueblo»","content_html":"<h2>Quinto día de la Octava de Navidad<br>Evangelio según San Lucas 2, 22-35</h2><p>Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén a fin de presentarlo al Señor, según está escrito en la Ley de Moisés: «Todo varón primer nacido será llamado santo para el Señor», y a fin de dar en sacrificio, según lo dicho en la Ley del Señor, «un par de tórtolas o dos pichones».</p><p>La profecía de Simeón. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo era sobre el. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Ungido del Señor. Y, movido por el Espíritu, vino al templo; y cuando los padres llevaron niño Jesús para cumplir con él las prescripciones acostumbradas e la Ley, él lo tomó en sus brazos, y alabó a Dios y dijo: «Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, según tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación, que preparaste a la faz de todos los pueblos. Luz para revelarse a los gentiles, y para gloria de Israel, tu pueblo». </p><p>Su padre y su madre estaban asombrados de lo que decía de Él. Bendíjolos entonces Simeón, y dijo a María, su madre: «Este es puesto para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y para ser una señal de contradicción– y a tu misma alma, una espada la traspasará–, a fin de que sean descubiertos, los pensamientos de muchos corazones».</p>","gospel_ref":"Lc 2,22-35","gospel_text":"2,22 Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,\n2,23 como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.\n2,24 También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.\n2,25 Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él\n2,26 y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.\n2,27 Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,\n2,28 Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:\n2,29 «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,\n2,30 porque mis ojos han visto la salvación\n2,31 que preparaste delante de todos los pueblos:\n2,32 luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».\n2,33 Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.\n2,34 Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,\n2,35 y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/20211229-HD1-Este-es-mas-que-un-nino-es-el-Salvador.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Infraoctava-V-Navidad-Lc-222-35-Este-es-mas-que-un-nino-es-el-Salvador.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2020-12-29"},"message":null}