{"success":true,"data":{"id":272,"title":"El dolor tiene sentido","slug":"el-dolor-tiene-sentido","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»","content_html":"<h2>Evangelio según san Marcos 9, 2-13</h2><p>En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.<br><br>Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.<br><br>Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.<br><br>Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de ‘resucitar de entre los muertos’.<br><br>Le preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?” Él les contestó: “Si fuera cierto que Elías tiene que venir primero y tiene que poner todo en orden, entonces ¿cómo es que está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Por lo demás, yo les aseguro que Elías ha venido ya y lo trataron a su antojo, como estaba escrito de él”.</p>","gospel_ref":"Mc 9,2-13","gospel_text":"9,2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.\n9,3 Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.\n9,4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.\n9,5 Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».\n9,6 Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.\n9,7 Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo».\n9,8 De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.\n9,9 Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.\n9,10 Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría «resucitar de entre los muertos».\n9,11 Y le hicieron esta pregunta: «¿Por qué dicen los escribas que antes debe venir Elías?».\n9,12 Jesús les respondió: «Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado?\n9,13 Les aseguro que Elías ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/20220219-HD1-El-dolor-tiene-sentido.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante-el-ano-Mc-92-13-El-dolor-tiene-sentido.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-02-19"},"message":null}