{"success":true,"data":{"id":210,"title":"El descanso del cristiano","slug":"el-descanso-del-cristiano","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"Nuevamente reunidos con Jesús, le refirieron los apóstoles todo cuanto habían hecho y enseñado. Entonces les dijo: «Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, para que descanseis un poco»","content_html":"<h2>Evangelio según San Marcos 6, 30-34<br>16º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B</h2><p>Nuevamente reunidos con Jesús, le refirieron los apóstoles todo cuanto habían hecho y enseñado. Entonces les dijo: «Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, para que descanseis un poco». Porque muchos eran los que venían e iban, y ellos no tenían siquiera tiempo para comer. </p><p>Partieron, pues, en una barca, hacia un lugar desierto y apartado. Pero (las gentes) los vieron cuando se iban, y muchos los conocieron; y, acudieron allí, a pie, de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, vio una gran muchedumbre, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.</p>","gospel_ref":"Mc 6,30-3416","gospel_text":"6,30 Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.\n6,31 Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.\n6,32 Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.\n6,33 Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.\n6,34 Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.\n6,35 Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.\n6,36 Despide a la gente, para que vaya a los campos y pueblos cercanos a comprar algo para comer».\n6,37 Él respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Ellos le dijeron: «Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos».\n6,38 Jesús preguntó: «¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver». Después de averiguarlo, dijeron: «Cinco panes y dos pescados».\n6,39 Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,\n6,40 y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.\n6,41 Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.\n6,42 Todos comieron hasta saciarse,\n6,43 y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.\n6,44 Los que comieron eran cinco mil hombres.\n6,45 En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.\n6,46 Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.\n6,47 Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.\n6,48 Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.\n6,49 Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,\n6,50 porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló en seguida y les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman».\n6,51 Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor,\n6,52 porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.\n6,53 Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.\n6,54 Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús,\n6,55 y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.\n6,56 En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_El-descanso-del-cristiano.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210718-411_Durante_el_ano_XVI_Domingo_Mc_630_34_El_descanso_del_cristiano.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-07-17"},"message":null}