{"success":true,"data":{"id":480,"title":"El corazón endurecido","slug":"el-corazon-endurecido","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios; en cuanto a los demás (se les habla) por parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan»","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 8, 4-15</h2><p>Como se juntase una gran multitud, y además los que venían a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: “El sembrador salió a sembrar su simiente. Y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fué pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron. Y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado”. Diciendo esto, clamó: “¡Quién tiene oídos para oír oiga!”</p><p>Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: “A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios; en cuanto a los demás (<em>se les habla</em>) por parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan». La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera del corazón la palabra para que no crean y se salven. </p><p>Los de sobre la piedra, son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz: creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son los que oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida, y no llegan a madurar. Y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».”</p><p><em>&nbsp;","gospel_ref":"Lc 8,4-15","gospel_text":"8,4 Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola:\n8,5 «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo.\n8,6 Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad.\n8,7 Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.\n8,8 Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno». Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!».\n8,9 Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola,\n8,10 y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que, miren sin ver, y oigan sin comprender.\n8,11 La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios.\n8,12 Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.\n8,13 Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.\n8,14 Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar.\n8,15 Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/20210918-HD1-El-corazon-endurecido.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20210918-473-Durante-el-ano-Lc-84-15-El-corazon-endurecido.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-09-17"},"message":null}