{"success":true,"data":{"id":148,"title":"Cree para que puedas ver","slug":"cree-para-que-puedas-ver","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«No temas, María, porque has hallado gracia cerca de Dios. He aquí que vas a concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús»","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 1, 26-38<br>4º Domingo de Adviento - Ciclo B<br></h2><p>Al sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David ; y el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, le dijo: «Salve, llena de gracia; el Señor es contigo» . Al oír estas palabras, se turbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo. </p><p>Mas el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia cerca de Dios. He aquí que vas a concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado el Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su, reinado no tendrá fin». Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». </p><p>El ángel le respondió y dijo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá; por eso el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que tu parienta Isabel, en su vejez también ha concebido un hijo, y está en su sexto mes la que era llamada estéril; porque no hay nada imposible para Dios». Entonces María dijo: «He aquí la esclava del Señor: Séame hecho según tu palabra». Y el ángel la dejó.</p>","gospel_ref":"Lc 1,26-384","gospel_text":"1,26 En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,\n1,27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.\n1,28 El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».\n1,29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.\n1,30 Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido.\n1,31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;\n1,32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,\n1,33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».\n1,34 María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».\n1,35 El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.\n1,36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,\n1,37 porque no hay nada imposible para Dios».\n1,38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó.\n1,39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.\n1,40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.\n1,41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,\n1,42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!\n1,43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?\n1,44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.\n1,45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».\n1,46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,\n1,47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,\n1,48 porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,\n1,49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!\n1,50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.\n1,51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.\n1,52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.\n1,53 Colmó de bienes a los hambrientosy despidió a los ricos con las manos vacías.\n1,54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,\n1,55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».\n1,56 María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.\n1,57 Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.\n1,58 Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.\n1,59 A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;\n1,60 pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan».\n1,61 Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre».\n1,62 Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.\n1,63 Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados.\n1,64 Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.\n1,65 Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.\n1,66 Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.\n1,67 Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:\n1,68 «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado yredimido a su Pueblo,\n1,69 y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor,\n1,70 como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas,\n1,71 para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.\n1,72 Así tuvo misericordia de nuestros padres yse acordó de su santa Alianza,\n1,73 del juramento que hizo a nuestro padre Abraham\n1,74 de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos,\n1,75 lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida.\n1,76 Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos,\n1,77 para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados;\n1,78 gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente,\n1,79 para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».\n1,80 El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Cree-para-que-puedas-ver.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/20201220-215_Adviento_IV_DOMINGO_Lc_126_38_Cree_para_que_puedas_ver.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2020-12-19"},"message":null}