{"success":true,"data":{"id":576,"title":"Audacia apostólica","slug":"audacia-apostolica","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"Cuando él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: «Amigo mío, se te perdonan tus pecados».","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 5, 17-26</h2><p>Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con él para que hiciera curaciones.</p><p>Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: “Amigo mío, se te perdonan tus pecados”.</p><p>Entonces los escribas y fariseos comenzaron a pensar: “¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?” Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: “¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: ‘Se te perdonan tus pecados’ o ‘Levántate y anda’? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo entonces al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.</p><p>El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos, tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios, y llenos de temor, decían: “Hoy hemos visto maravillas”.</p>","gospel_ref":"Lc 5,17-26","gospel_text":"5,17 Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar.\n5,18 Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús.\n5,19 Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, separando las tejas, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.\n5,20 Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados».\n5,21 Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: «¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?».\n5,22 Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «¿Qué es lo que están pensando?\n5,23 ¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'?\n5,24 Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa».\n5,25 Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.\n5,26 Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos visto cosas maravillosas».","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Audacia-apostolica.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Adviento-Lc-517-26-Audacia-apostolica.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2022-12-04"},"message":null}