{"success":true,"data":{"id":561,"title":"Amar la castidad","slug":"amar-la-castidad","author":"P. Jorge Miguel Martínez","tipo":"temporal","liturgical_label":null,"excerpt":"«Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio; mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y (las mujeres) no serán dadas en matrimonio, porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección[...]»","content_html":"<h2>Evangelio según San Lucas 20, 27-40</h2><p>Acercáronse, entonces, algunos saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le interrogaron diciendo: “Maestro, Moisés nos ha prescripto, que si el hermano de alguno muere dejando mujer sin hijo, su hermano debe casarse con la mujer, para dar posteridad al hermano. Éranse, pues, siete hermanos. </p><p>El primero tomó mujer, y murió sin hijo. El segundo, y después el tercero, la tomaron, y así (<em>sucesivamente</em>) los siete que murieron sin dejar hijo. Finalmente murió también la mujer. Esta mujer, en la resurrección, ¿de quién vendrá a ser esposa? porque los siete la tuvieron por mujer”. Díjoles Jesús: “Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio; mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y (<em>las mujeres</em>) no serán dadas en matrimonio, porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. </p><p>En cuanto a que los muertos resucitan, también Moisés lo dio a entender junto a la zarza, al nombrar al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Porque, no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos para Él viven”. Sobre lo cual, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y no se atrevieron a interrogarlo más.</p>","gospel_ref":"Lc 20,27-40","gospel_text":"20,27 Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección,\n20,28 y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.\n20,29 Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.\n20,30 El segundo\n20,31 se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.\n20,32 Finalmente, también murió la mujer.\n20,33 Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?».\n20,34 Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan,\n20,35 pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan.\n20,36 Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y, al ser hijos de la resurrección, son hijos de Dios.\n20,37 Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.\n20,38 Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él».\n20,39 Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien».\n20,40 Y ya no se atrevían a preguntarle nada.","transcripcion":null,"thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Homilia_Amar-la-castidad.jpg","audio_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/audios/Durante-el-año-Lc-2027-40-Amar-la-castidad.mp3","youtube_url":null,"youtube_id":null,"spotify_url":null,"published_at":"2021-11-20"},"message":null}