{"success":true,"data":{"id":62,"title":"La santificación del Domingo","slug":"xx-la-santificacion-del-domingo","excerpt":"La santificación del domingo busca un doble objetivo: dar al cuerpo fatigado el debido descanso y procurar al alma, también cansada, la alegría y el refrigerio necesario. ¡Renovación corporal y espiritual! Tal sería la santificación digna del día del Señor. ","content_html":"<p>Soy cristiano, soy católico. ¿Sabes lo que significa esto? Significa que el nombre de Dios está esculpido en mi alma y yo he de procurar honrarlo y respetarlo.</p><p class=\"has-text-align-left\">Pero ¡qué caricatura&nbsp;hacemos muchas veces del domingo! ¡A qué extremos hemos llegado! Si&nbsp;reunimos todos los pecados que se cometen durante los seis días de la&nbsp;semana y los colocamos en un platillo de la balanza, y en el otro platillo no&nbsp;ponemos más que los pecados cometidos en día de domingo <strong>—&nbsp;borracheras, blasfemias, asesinatos, inmoralidades…— veremos con&nbsp;espanto que la balanza se inclina de este lado, rebasando con creces la&nbsp;suma de los pecados cometidos durante la semana.</strong></p><p><strong>¿Qué debemos hacer en el tiempo que nos queda libre después de&nbsp;participar de la <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/fines-y-frutos-de-la-misa/\">Misa</a>? ¿En qué podemos aprovechar lo mejor posible el&nbsp;día?</strong></p><p>En primer lugar, en este día hay que propiciar todo lo que produzca una alegría verdadera, profunda y sencilla, lo que más le falta al mundo moderno. <strong>El hombre olvidado de <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/v-felicidad-sin-dios-el-hombre-y-la-busqueda-de-la-felicidad-sin-dios/\">Dios</a>, sabe «distraerse», sabe «divertirse», sabe correr en pos de los placeres. Pero ¿alegrarse? No</strong>, no sabe. Podrá comprar muchas cosas, pero no hay una tienda en que se venda la alegría verdadera. Y sin embargo, la puede encontrar donde menos lo espera: <strong>consagrando el día a la <a href=\"https://formacioncatolica.org/tradiciones-catolicas-que-mantienen-la-familia-unida/\">familia</a>, a los hijos, a la conversación íntima dentro del hogar.</strong></p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-style-plain\"><p>Pues bien, al alma hay que dedicarle una parte del tiempo&nbsp;libre de los domingos</p></blockquote><p><strong>El descanso dominical ofrece al mismo tiempo ocasión de profundizar&nbsp;en la vida espiritual.</strong></p><p>Sabes que la mayoría de los hombres llamados «incrédulos» no lo son&nbsp;realmente; tan sólo son indiferentes, creyentes que se enfriaron en su fe y&nbsp;la perdieron. Pues bien, al alma hay que dedicarle una parte del tiempo&nbsp;libre de los domingos, procurando, mediante lecturas escogidas, saciar su&nbsp;hambre de vida espiritual.<strong> ¿Pueden afirmar todos los católicos que&nbsp;conocen a fondo la <a href=\"https://formacioncatolica.org/cursos/\">Sagrada Escritura</a> o, al menos, los Evangelios? ¿Que&nbsp;leen a menudo, o por lo menos un cuarto de hora todos los domingos, el&nbsp;Libro de los Libros?</strong></p><p>Todos disponemos de tiempo para lo que nos gusta. No tenemos&nbsp;excusa, diciendo que nos queda poco tiempo para la lectura. Conforme&nbsp;más absorbidos estemos por las preocupaciones terrenas, tanto más&nbsp;necesitamos contar con un tiempo para alimentar nuestra pobre alma.</p><p>¿Qué decir de aquellos leen bastante, tanto que en tres días se tragan&nbsp;las últimas novelas que acaban de publicarse? ¡Cuántos hay entre éstos&nbsp;que nunca han ojeado la Sagrada Escritura ni un libro religioso profundo!&nbsp;¿Puede sorprendernos que se apague en ellos la fe religiosa? <strong>¿Cómo han&nbsp;de sentir orgullo de ser católicos, si no tienen idea de lo que ha dado la&nbsp;Iglesia católica a la Humanidad en el campo de la moral, de la educación y&nbsp;de las artes</strong>;<strong> si no conocen las columnas de la Iglesia, ni la vida de los&nbsp;santos que más han cambiado la historia: <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/sermones-de-san-agustin-sobre-la-resurreccion/\">San Agustín</a>, <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/san-benito-patrono-de-europa-y-constructor-de-la-civilizacion/\">San Benito</a>, <a href=\"https://formacioncatolica.org/homilia-diaria-memoria-de-san-bernardo-de-claraval/\">San&nbsp;Bernardo de Claraval</a>, <a href=\"https://formacioncatolica.org/san-francisco-de-asis-fundador/\">San Francisco de Asís</a>, San Ignacio de Loyola, <a href=\"https://formacioncatolica.org/san-francisco-de-sales-obispo-doctor/\">San&nbsp;Francisco de Sales</a>, San Vicente de Paúl...?</strong></p><p><strong>Hemos de interesarnos por todo lo que concierne a la Iglesia católica.&nbsp;La <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html\">Iglesia católic</a>a es la institución más grande de la historia universal.</strong>&nbsp;¡Con qué majestuosa tranquilidad pregona las cosas más asombrosas:&nbsp;que Cristo sigue viviendo en ella..., que en ella y solamente en ella está la&nbsp;plenitud de la verdad cristiana..., y que no falla jamás su palabra…!&nbsp;Otro medio, también muy importante, para nuestra vida espiritual es&nbsp;escuchar con atención <a href=\"https://formacioncatolica.org/homilia-diaria/\">la homilía</a> durante la <a href=\"https://formacioncatolica.org/por-que-hay-que-ir-a-misa/\">Santa Misa</a>.&nbsp;Hoy día ni siquiera podemos imaginarnos que hubo un tiempo en que&nbsp;los cristianos escuchaban durante horas al obispo que predicaba, o que en&nbsp;la Edad Media, después de un sermón entusiasta, la muchedumbre se&nbsp;ponía en camino para emprender <a href=\"https://formacioncatolica.org/por-que-surgieron-las-cruzadas/\">una cruzada</a>.</p><p><strong>¿Cómo se escuchan las homilías y cómo deberían escucharse? Lo diré&nbsp;con las palabras del mismo JESUCRISTO (Lc. 8,5-8);</strong> Salió un sembrador a&nbsp;sembrar su simiente; y al esparcirla, parte cayó a lo largo del camino,&nbsp;donde fue pisoteada y la comieron las aves del cielo (hoy diría&nbsp;seguramente que los camiones la aplastaron). Parte cayó sobre un&nbsp;pedregal, y luego que nació se secó por falta de humedad; encontró un&nbsp;poco de tierra, germinó, bebió la primera lluvia, se saturó de la luz del sol;&nbsp;pero la tierra se secó muy pronto, se secaron también los brotes y no&nbsp;pudieron dar cosecha las semillas. Parte cayó entre espinas, y creciendo al&nbsp;mismo tiempo las espinas con ella, la sofocaron (echó raíces, pero el tierno&nbsp;brote fue ahogado por la mala hierba que le rodeaba). Parte, finalmente,&nbsp;cayó en buena tierra; y habiendo germinado dio fruto al ciento por uno.</p><p><strong>¿Qué significa la semilla? Representa la palabra de Dios, el Evangelio.&nbsp;Es una semilla pura.</strong> ¡Sin cizaña! El mundo no ha conocido ni conocerá&nbsp;doctrina más sublime. La semilla, por lo tanto, es de primera categoría,&nbsp;insuperable. ¿Y qué pasa con la cosecha? <strong>¿Por qué puede ser tan&nbsp;variada? ¿Cuál es su explicación? Lo explica la tierra, el suelo en que cae&nbsp;la semilla. </strong>Es de diferente valor, y por esto es diferente también la&nbsp;cosecha. Pero quizá se me objete que todas las almas vienen de Dios y&nbsp;son obras maestras del Señor, creadas para la inmortalidad. ¿Cómo se&nbsp;explica que una sea tierra buena para la palabra de Dios y la otra tierra&nbsp;mala? <strong>Es un problema difícil, un misterio insondable: el misterio del libre&nbsp;albedrío, de la libre voluntad, que puede cooperar a la multiplicación de la&nbsp;palabra de Dios; pero que si se pone terca, puede ahogar la semilla buena&nbsp;sembrada en él.</strong></p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-plain\"><p>Hay&nbsp;hombres de corazón endurecido por las preocupaciones de la vida.&nbsp;¡Cristianos que apenas viven su fe ¡Cristianos que apenas viven su fe! </p></blockquote><p><strong>Estudiemos más detenidamente la suerte de la semilla.</strong></p><p>Parte cayó a lo largo del camino; y los camiones la aplastaron. <strong>Hay&nbsp;hombres de alma dura, como un camino de asfalto, por el cual corre&nbsp;desbocado el auto de los placeres pecaminosos que aplasta la fe; hay&nbsp;hombres de corazón endurecido por las preocupaciones de la vida.&nbsp;¡Cristianos que apenas viven su fe!</strong> De vez en cuando, el <a href=\"https://formacioncatolica.org/meditaciones-para-semana-santa-de-san-francisco-de-sales/\">Viernes Santo</a> o&nbsp;el día del <a href=\"https://formacioncatolica.org/corpus-christi-la-solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo/\">Corpus Christi</a> entran en una iglesia y allí escuchan por casualidad un&nbsp;sermón; después... vuelven a casa. Pero la vida pisotea en seguida la&nbsp;semilla que cayó en su alma.</p><p><strong>¡Pobres almas! ¡Pobres hermanos! ¡Duros como el camino! No van a&nbsp;confesarse durante: quince años, y cuando están para casarse y se han de&nbsp;confesar, dicen: «No tengo ningún pecado»</strong> Sí, así lo dicen: ¡No tengo&nbsp;ningún pecado! Los criterios del mundo aplastaron en ellos hasta el&nbsp;correcto juicio moral.</p><p><strong>¡Pobres, pobres almas de camino!</strong></p><p>Parte de la semilla cayó sobre un pedregal... ¿Quiénes son los que&nbsp;forman este segundo grupo? ¡Las almas anémicas! En éstas germina la&nbsp;semilla, pero no puede vivir mucho tiempo. Quisieran acercarse a Dios,&nbsp;pero su voluntad queda parada en el «quisiera», y nunca se traduce en&nbsp;hechos. <strong>Son hombres de buena voluntad, pero superficiales. Padres que&nbsp;se emocionan al ver hacer su hijo la primera comunión; pero ¿comulgar&nbsp;también ellos con el pequeño? ¡</strong>Ah! Esto no: ¡sería demasiado!... Hombres&nbsp;que se impresionan en los entierros y miran conmovidos la fosa abierta;&nbsp;pero esa misma noche salen a divertirse, y ni siquiera recuerdan el&nbsp;pensamiento religioso que cruzó por su alma en el cementerio.</p><p><strong>«Pero ¿qué puedo hacer yo si es así mi temperamento?»,</strong> me dices en&nbsp;tono de excusa. Pues no, y no. Tu «temperamento» no lo excusa todo.&nbsp;Tendrías que trabajar también en la reforma de tu temperamento, en la&nbsp;educación de tu carácter. ¡Hasta dónde llega la exigencia de un deportista&nbsp;en los entrenamientos antes de la competición, sólo para lograr un trofeo&nbsp;que tan pronto se olvida! <strong>¿Por qué no trabajamos firmemente por alcanzar&nbsp;la corona inmarcesible de la <a href=\"https://formacioncatolica.org/la-gracia-y-la-vida-eterna/\">vida eterna</a>.</strong></p><p><strong>¡Pobres almas anémicas!</strong></p><p>Parte cayó entre espinas. Echó raíces, brotó a la superficie, comenzó a&nbsp;crecer; pero las espinas y la mala hierba la sofocaron. Tienen al principio&nbsp;buena voluntad, pero las mil ocasiones de pecado ahogan el brote tierno y&nbsp;secan los nobles anhelos.</p><p>Y, sin embargo, a pesar del ambiente, a pesar de la influencia del&nbsp;mundo, aun en medio de la miseria, es posible ser tierra fértil de Cristo.&nbsp;¿Es posible? Sí; ejemplos sublimes lo demuestran.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-plain\"><p>Mucho nos ayudaría para la santificación del domingo el escuchar con&nbsp;verdadero espíritu la palabra de Dios.</p></blockquote><p><strong>¡A pesar de todo, aún hay tierra buena!</strong></p><p><strong>Son las almas que escuchan y guardan la <a href=\"https://formacioncatolica.org/la-palabra-de-dios-cimiento-de-nuestra-casa/\">Palabra de Dios</a>. ¡La&nbsp;escuchan! ¡Cuán difícil es oír la palabra de Dios en el estrépito de la gran&nbsp;ciudad!</strong> ¡Cuánto más difícil es escucharla y guardarla! ¡Ser, en medio de&nbsp;las angustias y anhelos terrenos, tierra buena para la semilla de la vida&nbsp;eterna! ¡Vivir en el mundo y no ser triturado por él! ¡Ser bueno en una&nbsp;época en que el mal crece como la mala hierba! <strong>Guardar el corazón puro&nbsp;en un tiempo en que la inmoralidad es la cosa más natural del mundo!</strong> No&nbsp;tambalearse cuando caen muchos robles robustos. ¡Ser santo cuando&nbsp;acechan víboras a cada paso! ¡Entregarme a Dios cuando el mundo sólo&nbsp;se entrega a las cosas terrenas! ¡Escuchar la palabra de Dios y rendir el&nbsp;ciento por uno en la cosecha!</p><p><strong>Mucho nos ayudaría para la santificación del domingo el escuchar con&nbsp;verdadero espíritu la palabra de Dios.</strong></p><p>Pero mientras la predicación tan sólo nos lleva a Jesucristo; en la <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/la-santa-misa-la-pandemia-y-la-nueva-normalidad/\">Santa Misa</a> encuentro al Señor. La predicación es un escalafón hacia el altar del sacrificio;<strong> la Santa Misa es el sacrificio mismo. La Misa es lo principal, pero la lectura espiritual nos ayuda a entender más profundamente la Santa Misa. La oración es lo principal;</strong><strong>pero la<a href=\"https://formacioncatolica.org/lecciones/08-lectura-espiritual-y-palabra-divina/\"> lectura espiritual</a> nos enseña a orar. </strong></p><p>En la Santa Misa es el mismo Jesucristo quien pasa en medio de&nbsp;nosotros y toca con su mano bienhechora nuestras almas cansadas de&nbsp;luchar. Entonces encontramos la fuerza para cargar de nuevo la cruz de&nbsp;Cristo, en el momento en que ya íbamos a sacudírnosla de encima.</p><p><br><em><strong>Tomado del libro «Los mandamientos»</strong></em></p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/La-Santificacion-del-domingo.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2018-03-27 17:11:39","tags":[{"id":10,"name":"Culto y Espiritualidad","slug":"culto-y-espiritualidad"},{"id":12,"name":"Doctrina","slug":"doctrina"}]},"message":null}