{"success":true,"data":{"id":303,"title":"Santa Cruz: Dulce madero, dulces clavos","slug":"santa-cruz-dulce-madero-dulces-clavos","excerpt":"Un joven preguntó: “¿Por qué el crucifijo está en el centro del templo cuando tenemos al Sagrario?” Un anciano le respondió: “Porque aquel sagrario no hubiese estado ahí si Cristo no hubiera muerto en la cruz”.\n\n","content_html":"<p><em>Un joven preguntó: “¿Por qué el crucifijo está en el centro del templo cuando tenemos al Sagrario?” Un anciano le respondió: “Porque aquel sagrario no hubiese estado ahí si Cristo no hubiera muerto en la cruz”.</em></p><hr class=\" has-css-opacity\"/><h2>La Muerte y la Resurrección de Cristo</h2><p>«<i>Así pues Padre, al celebrar ahora el memorial de la MUERTE gloriosa de Jesucristo tu Hijo Nuestro Señor, de su santa RESURRECCIÓN del lugar de los muertos y de su admirable ASCENSIÓN a los cielos…</i>» canta el sacerdote en el Canon de la Misa, <strong>como muestra de que el domingo no es sólo la celebración de la resurrección de Cristo, sino del Misterio Pascual: Muerte, Resurrección, Ascensión; porque si bien es cierto que el domingo nos alegramos por la resurrección de Nuestro Señor</strong>, con la cual venció a la muerte y al pecado para siempre, la resurrección de Jesucristo de entre los muertos nunca está disociada de su muerte en la cruz. <i>porque si bien es cierto que el domingo nos alegramos por la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos, con la cual venció a la muerte y al pecado para siempre, nunca está disociada de su muerte en la cruz.&nbsp;</i></p><h2>No hay sepulcro vacío sin cruz</h2><p>Todo cristiano, al pensar en la resurrección, celebrada <strong>durante la cincuentena de Pascua y cada domingo del año, tiene ante sus ojos la imagen del sepulcro vacío</strong>; pero nadie ha sido puesto en un sepulcro o en una tumba sin antes haber muerto. Jesús, para poder resucitar, antes tuvo que morir; y murió para pagar la deuda contraída por nuestros pecados, la deuda de Adán, la deuda del pecado original que nos condenaba a morir, que nos impedía entrar al cielo, que nos ataba a este mundo.<a href=\"https://formacioncatolica.org/07-creo-en-jesucristo-hijo-de-dios/\" class=\"yoast-seo-link\"> Jesucristo </a>paga esa deuda, con creces, derramando hasta la última gota de su sangre sacrosanta y redentora. <strong>Jesús no solo nos hace dignos de resucitar con Él, que se hizo hombre como nosotros, sino que subió a los cielos,</strong> para que nosotros también subamos con Él y veamos a Dios tal cual es. Pero ninguno de nosotros hubiéramos podido ser partícipes de la felicidad eterna de Dios, si Cristo no hubiera muerto por nuestra salvación.</p><h2>La alegría de la cruz</h2><p>Nuestro Sumo Pontífice, el Papa Francisco, nos habla en su encíclica<strong></strong><i><strong>«Evangelii Gaudium»</strong></i><strong>, de la alegría de llevar el Evangelio de Cristo; y San Pablo decía «</strong><i><strong>Nosotros predicamos a un Cristo crucificado»</strong></i><strong></strong>(<b>1Co 1:23</b>), es decir, la alegría de San Pablo fue predicar a Cristo en la cruz. Porque el cristiano nunca debe olvidar, que la resurrección de Nuestro Señor, <strong>su Ascensión y por consiguiente nuestra salvación estaba en un madero, colgado de unos clavos; por eso podemos decir, como lo canta un himno del siglo sexto: dulce madero, dulces clavos.</strong></p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/culto-y-liturgia_cruz-de-cristo-Cropped.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2019-04-17 13:34:09","tags":[{"id":10,"name":"Culto y Espiritualidad","slug":"culto-y-espiritualidad"}]},"message":null}