{"success":true,"data":{"id":304,"title":"¡Oh admirable poder de la cruz!¡Oh inefable gloria de la pasión!","slug":"oh-admirable-poder-de-la-cruzoh-inefable-gloria-de-la-pasion","excerpt":"¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella está el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del crucificado. ","content_html":"<p><em>¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella está el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del crucificado.</em></p><p>Jesús, el Señor, es entregado al arbitrio de aquellos hombres enfurecidos, y en burla de su regia dignidad lo obligan a cargar con el instrumento de suplicio, porque sería digno de este oprobio aquel cuya gloria se convertiría en ignominia. Esto, a los ojos de los impíos, era un gran escarnio, más para los fieles era la revelación de un gran misterio, <strong>ya que este gloriosísimo vencedor del diablo y poderosísimo subyugador de las fuerzas</strong> adversas llevaba bellamente el trofeo de su victoria, y en sus hombros, de una paciencia insuperable, ofrecía a la adoración de todos los reinos el signo de salvación, como queriendo, con su mismo ejemplo, confortar a todos sus imitadores, diciéndoles: «El que no toma su <a href=\"https://formacioncatolica.org/el-farol-de-la-cruz/\" class=\"yoast-seo-link\">cruz</a> y me sigue nos es digno de mí».</p><p>Como dice el Apóstol, nuestro cordero pascual Cristo, ha sido inmolado; él al ofrecerse a sí mismo al Padre como nuevo y verdadero sacrificio de reconciliación, fue crucificado, no en el templo, que había perdido ya su dignidad, ni dentro del recinto de la ciudad, que iba a ser demolida en castigo de su crimen, sino fuera del campamento; de este modo quedó abolido el misterio de los sacrificios antiguos, y una nueva víctima fue puesta sobre un nuevo altar, <strong>y la cruz de Cristo fue ara, no del templo, sino del mundo.</strong></p><p>Al contemplar, pues amadísimos, a Cristo levantado en la cruz, no lo miremos con la misma perspectiva con que le veían los ojos de los impíos, a los cuales dijo Moisés: «Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo, tendrás miedo de noche y de día, y ni de tu vida te sentirás seguro». Ellos, en efecto, no podían considerar en el Señor crucificado más que su propia acción perversa, y temían, no con aquel temor con que justifica la fe verdadera sino con aquel que atormenta a la mala conciencia. Hagamos que nuestra inteligencia, iluminada por el Espíritu de la verdad, reconozca un corazón puro y libre de la gloria de la cruz, que resplandece en cielo y tierra, y que con la mirada interior comprenda el sentido de aquello que dijo el Señor, refiriéndose a su pasión inminente:&nbsp; <strong>«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre»</strong>. Y más adelante: «Padre, glorifica a tu Hijo»; vino entonces una voz del cielo que decía: «Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré», y Jesús dijo a los que estaban presentes: «No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros. Ahora es el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este será echado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré todas las cosas hacia mí».</p><blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Atrajiste hacia ti, Señor, todas las cosas y, al extender todo el día tus manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde</p></blockquote><p>¡Oh admirable poder de la <a href=\"https://formacioncatolica.org/fiesta-de-la-exaltacion-de-la-santa-cruz-con-este-signo-venceras/\" class=\"yoast-seo-link\">cruz</a>! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella está el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del crucificado. Atrajiste hacia ti, Señor, todas las cosas y, al extender todo el día tus manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde, todo el mundo aprendió a proclamar tu majestad.</p><p>Atrajiste hacia ti, Señor, todas las cosas, porque, al rasgarse el velo del templo, <strong>el santo de los santos se convirtió de figura en realidad, de profecía en manifestación</strong>, de ley en evangelio. Atrajiste hacia ti, Señor, todas las cosas, pues el culto bajo las sombras y figuras que se realizaba en el único templo judío le celebran ahora todas las naciones por doquier con un sacramento pleno y manifiesto.</p><p>Ahora, efectivamente, habiendo cesado la variedad de sacrificios carnales, la única oblación de tu cuerpo y sangre incluye toda la diversidad de víctimas, porque tú eres el verdadero <strong>«Cordero de Dios, que quitas el pecado del&nbsp; mundo»</strong>, y, de este modo, llevas en ti a su plenitud todos los misterios, para que, así como hay un solo sacrificio que<br>substituye a todas las víctimas, así también haya un solo reino formado por todos los pueblos.</p><p><em><strong>De los sermones de San León Magno, Papa.</strong></em></p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/Jesus-Crucificado-Viernes-Santo.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2019-04-17 16:58:15","tags":[{"id":10,"name":"Culto y Espiritualidad","slug":"culto-y-espiritualidad"}]},"message":null}