{"success":true,"data":{"id":136,"title":"La templanza, una virtud de capital importancia","slug":"la-templanza-una-virtud-de-capital-importancia","excerpt":"Para entender la Virtud de la Templanza debemos leer a San Juan Pablo II, quien dice: «Un hombre templado es uno que es dueño de sí mismo. Aquel en quien las pasiones no prevalecen sobre la razón, la voluntad e incluso el \"corazón\". ¡Un hombre que puede controlarse! ","content_html":"<p><em>Para entender la Virtud de la Templanza debemos leer a San Juan Pablo II, quien dice: «Un hombre templado es uno que es dueño de sí mismo. Aquel en quien las pasiones no prevalecen sobre la razón, la voluntad e incluso el «corazón». ¡Un hombre que puede controlarse!</em></p><p>¿Has escuchado el anuncio que dice: «Nada con exceso, todo con medida»? Estas palabras deberían hacernos reflexionar en muy diferentes aspectos de nuestras vidas. Cuántas veces nos excedemos en muchas cosas. Por ello, la <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/las-virtudes-cristiana-en-general/\">virtud de la templanza</a>, una de las cuatro <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/virtudes-cardinales/\">virtudes esenciales</a> para el desarrollo de una personalidad madura,<strong> nos es necesaria para adquirir el balance en nuestra vida espiritual, pues ella nos permite gozar de los placeres sensibles de una manera ordenada y adecuada</strong>, sin desviarnos, por tanto, de nuestro fin, la verdadera felicidad.</p><p><strong>La templanza es la virtud que regula en el hombre, la búsqueda del placer y el uso de los bienes creados.</strong><a href=\"https://formacioncatolica.org/para-que-pedir-algo-a-dios-en-la-oracion/\" class=\"yoast-seo-link\">Dios</a> ama mucho al hombre y ha creado todas las cosas para que las utilice para su bien. Por ejemplo ha creado las plantas para que el hombre pueda comer, sacar medicinas y otros productos; ha creado los animales para que le ayuden al hombre en su trabajo y le den alimento. Pero todo esto hay que utilizarlo equilibradamente, nada en exceso ni en defecto, pues en el medio se encuentra la virtud.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-style-plain\"><p>La templanza se traduce también como el dominio de nosotros mismos</p></blockquote><p><strong>La templanza se traduce también como el dominio de nosotros mismos,</strong> en ser señores de nuestras propias pasiones y aprender a controlarlas y encauzarlas bien. Porque, por ejemplo, una persona que tiene un carácter fuerte y determinado, si lima las aristas, puede ser una característica clave para ejercer un liderazgo.</p><p>San Josemaría Escrivá de Balaguer escribe: «No todo lo que experimentamos en el cuerpo y en el <a href=\"https://formacioncatolica.org/cuan-peligrosa-es-para-el-alma-la-tibieza/\" class=\"yoast-seo-link\">alma</a> ha de resolverse a rienda suelta. No todo lo que se puede, se debe hacer». <strong>Porque vivimos imbuidos en una sociedad de consumo,</strong> y tanto la publicidad, como el cine, las series de televisión, los anuncios de los medios de comunicación y los aparadores de las tiendas comerciales, nos empujan a consumir en forma compulsiva, como si la felicidad estuviese fincada en la adquisición desenfrenada de bienes materiales.</p><p>Una persona madura sabe que <strong>-si tiene buen criterio para juzgar y decidir sobre esos cientos de invitaciones para comprar y consumir- puede controlar sus impulsos</strong>. Esa actitud no supone una limitación, sino grandeza de ánimo y firmeza de carácter.</p><h2>La virtud en la educación de los hijos</h2><p>En la labor de <a href=\"https://formacioncatolica.org/fulton-sheen-la-educacion-de-los-ninos-es-responsabilidad-de-los-padres-no-del-estado/\" class=\"yoast-seo-link\">educación</a>, cuando los padres niegan a sus hijos algún deseo, es fácil que éstos pregunten por qué no pueden seguir la moda, o comer algo que no les gusta, o qué les impide pasar horas navegando por internet, o jugando en el ordenador. La respuesta que viene espontánea puede ser, simplemente<strong>, «porque no nos podemos permitir ese gasto» o «porque debes terminar tus tareas»</strong> o, en el mejor de los casos, «porque acabarás siendo un caprichoso».</p><p>Son respuestas hasta cierto punto válidas, al menos para salir de un momentáneo aprieto, pero que sin pretenderlo pueden ocultar <a href=\"https://formacioncatolica.org/la-belleza-de-las-mujeres-salvara-al-mundo/\" class=\"yoast-seo-link\">la belleza</a> de la virtud de la <a href=\"https://formacioncatolica.org/vivir-con-lo-estrictamente-necesario-familia/\" class=\"yoast-seo-link\">templanza</a>, haciendo que aparezca ante los hijos como una simple negación de lo que atrae.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-style-plain\"><p>La templanza encauza las energías humanas para mover el molino de todas las virtudes.</p></blockquote><p>Por el contrario, como cualquier virtud, la templanza es fundamentalmente afirmativa. Capacita a la persona para hacerse dueña de sí misma, pone orden en la sensibilidad y la afectividad, en los gustos y deseos, en las tendencias más íntimas del yo. En definitiva, nos procura el equilibrio en el uso de los bienes materiales, y nos ayuda a aspirar al bien mejor. De modo que, de acuerdo con <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/santo-tomas-de-aquino-maestro-de-vida-espiritual/\">Santo Tomás</a>, <strong>la templanza podría situarse en la raíz misma de la vida sensible y espiritual.</strong> No en balde, si se leen con atención <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/las-bienaventuranzas/\">las bienaventuranzas</a> se observa que, de un modo u otro, casi todas están relacionadas con esta virtud. Sin ella no se puede ver a <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/le-existencia-de-dios/\">Dios</a>, ni ser consolados, ni heredar la tierra y el cielo, ni soportar con paciencia la injusticia: la templanza encauza las energías humanas para mover el molino de todas las virtudes. «Tened valor para educar en la austeridad -decía san Josemaría a un grupo de familias-; si no, no haréis nada».</p><h2>Práctica de la Virtud</h2><p>Hay numerosos aspectos cotidianos donde podemos poner en práctica esta virtud de la templanza.<strong> Por ejemplo, en el <a href=\"https://formacioncatolica.org/tomar-bebidas-alcoholicas-es-pecado-para-un-cristiano/\" class=\"yoast-seo-link\">beber con moderación</a>.</strong> Algunos tienen el concepto equivocado de que, al asistir a una fiesta, para estar alegre y de <a href=\"https://formacioncatolica.org/eutrapelia-la-virtud-del-buen-humor/\" class=\"yoast-seo-link\">buen humor</a>, necesariamente requieren estar «pasado de copas» o en franca borrachera. Lo cierto es que se disfrutan mejor los convivios familiares o sociales si se toma con medida.</p><p>Otro ejemplo erróneo, es considerar que, <strong>para gozar más de los aperitivos y alimentos de un restaurante</strong>, hay que pedir lo que aparece como más caro en la carta. <strong>Cuando resulta que, si se pide con inteligencia -sin caer en los caprichos-</strong> se pueden consumir unos sabrosos platillos sin necesidad de hacer un desembolso extraordinario.</p><p><strong>En este mismo sentido, en la actualidad, prácticamente cada mes nos muestran «el último grito de la moda» en materia de celulares, computadoras, ipads, tablets, relojes, etc.</strong> Y la verdad de las cosas es que -en muchas ocasiones- esa última novedad presenta mínimas mejorías o avances tecnológicos o cibernéticos en comparación con la computadora que tenemos, por ejemplo. Allí interviene la virtud de la templanza para reflexionar y preguntarnos: ¿Realmente necesito comprar este nuevo celular que anuncian; o por el contrario, el que ahora uso me brinda un servicio satisfactorio y no necesito adquirir otro?</p><p><strong>Templanza, también, para luchar internamente contra tendencias personales, como: el mal carácter,</strong> la irritabilidad excesiva, la fatua vanidad, la pereza de ir siempre por el camino más fácil, buscando <strong>«la ley del menor esfuerzo».</strong> Alguien podría argumentar a su favor: <strong>«Es que yo siempre he sido así, ni modo».</strong> La respuesta es que con empeño y constancia se puede mejorar paulatinamente en alguno de estos defectos dominantes.</p><p><strong>Virtudes asociadas a la templanza:</strong></p><p>1.&nbsp;<strong>Pudor</strong>&nbsp;(cuidado de la intimidad).<br>2.&nbsp;<strong>Abstinencia</strong>&nbsp;(moderación en la comida).<br>3.&nbsp;<strong>Sobriedad</strong>&nbsp;(moderación en la bebida).<br>4.&nbsp;<strong>Castidad</strong>&nbsp;(moderación en el sexo).<br>5.&nbsp;<strong>Pureza</strong>&nbsp;(moderación en besos, abrazos y caricias).</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-style-plain\"><p>Otras veces consistirá la templanza en comer con moderación, en comprar sólo la ropa necesaria o hacer un uso prudente y mesurado de la lengua, y así en tantos ejemplos más.</p></blockquote><p>«Un hombre templado es uno que es dueño de sí mismo. Aquel en quien las pasiones no prevalecen sobre la razón, la voluntad e incluso el \"corazón\". ¡Un hombre que puede controlarse! … Qué valor fundamental y radical tiene la virtud de la templanza. Incluso es indispensable, para que el hombre sea completamente hombre. Es suficiente mirar a alguien que, arrastrado por sus pasiones, se convierte en una \"víctima\" de ellos» <em>SAN JUAN PABLO II</em>.</p><p>En definitiva, <strong>¿a qué nos conduce esta importante virtud?</strong> A considerar los bienes materiales, no como fines en sí mismos, sino como medios que tenemos que utilizar para nuestro desarrollo profesional, personal o familiar, y para ponerlos en servicio de los demás. <strong>Y, sobre todo, esta virtud contribuye de modo decisivo a forjarnos una personalidad madura</strong>, cimentada sobre bases firmes y perdurables.☐</p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/La-templanzaPietro_liberi-antiquity_scene.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2018-06-20 17:44:25","tags":[{"id":12,"name":"Doctrina","slug":"doctrina"},{"id":18,"name":"Vida Cristiana","slug":"vida-cristiana"}]},"message":null}