{"success":true,"data":{"id":668,"title":"La preocupación de san Francisco Javier: que las almas conozcan a Dios","slug":"la-preocupacion-de-san-francisco-javier-que-las-almas-conozcan-a-dios","excerpt":"Las tierras del lejano Oriente conocieron la figura de Cristo gracias al sobrehumano esfuerzo apostólico de San Francisco Javier. Su gran preocupación: Que todos conozcan a Dios y se salven.","content_html":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>A través de las vibrantes cartas de San Francisco Javier a San Ignacio de Loyola y el emotivo poema dramático que recrea su despedida, este escrito nos adentra en el corazón de la aventura misionera y la evangelización. El texto contrasta el ardiente celo apostólico del \"Apóstol de las Indias\" ante la necesidad de transmitir la fe a los pueblos más postergados, con la sabia advertencia de Ignacio sobre la absoluta prioridad de la vida interior, el recogimiento y la humildad sobre el éxito de las obras externas. El siguiente relato es una invitación a descubrir cómo el trabajo y la oración se entrelazan para dar fruto en el servicio a Dios.</em></p><p style=\"text-align: right;\"><em><strong>FormacionCatolica.org</strong></em></p><hr><h2>¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! <br>De las cartas de san <a href=\"https://formacioncatolica.org/san-francisco-javier-presbitero/\">Francisco Javier</a> a san Ignacio</h2><p>Venimos por lugares de cristianos que ahora habrá ocho años que se hicieron cristianos. En estos lugares no habitan portugueses, por ser la tierra muy estéril extremo y paupérrima. <strong>Los cristianos de estos lugares, por no haber quien les enseñe en nuestra fe, no saben más de ella que decir que son cristianos.</strong> No tienen quien les diga misa, ni menos quien los enseñe el Credo, Pater noster, Ave María, ni los <a href=\"https://formacioncatolica.org/pecados-contra-el-primer-mandamiento/\" class=\"yoast-seo-link\">mandamientos</a>.</p><p>En estos lugares, cuando llegaba, bautizaba a todos los muchachos que no eran bautizados; de manera que <strong>bauticé una grande multitud de infantes que no sabían distinguir la mano derecha de la izquierda.</strong> Cuando llegaba en los lugares, no me dejaban los muchachos ni rezar mi Oficio, ni comer, ni dormir, sino que los enseñase algunas oraciones. Entonces comencé a conocer por qué de los tales es el reino de los cielos.</p><p><strong>Como tan santa petición no podía sino impíamente negarla, comenzando por la confesión del Padre, Hijo y Espíritu Santo, por el Credo, Pater noster, Ave María, así los enseñaba.</strong> Conocí en ellos grandes ingenios; y, si hubiese quien los enseñase en la santa fe, tengo por muy cierto que serían buenos cristianos.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large\"><p>\"¡Cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno por la negligencia de ellos!\"</p></blockquote><p>Muchos cristianos se dejan de hacer, en estas partes, por no haber personas que en tan pías y santas cosas se ocupen. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a los estudios de esas partes, dando voces, como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la universidad de París, diciendo en Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas: <strong>\"¡Cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno por la negligencia de ellos!\"</strong></p><p>Y así como van estudiando en letras, si estudiasen en la cuenta que Dios, nuestro Señor, les demandará de ellas, y del talento que les tiene dado, muchos de ellos se moverían, <strong>tomando medios y ejercicios espirituales para conocer y sentir dentro de sus ánimas la voluntad divina, conformándose más con ella que con sus propias afecciones, diciendo: </strong><em>\"Aquí estoy, Señor, ¿qué debo hacer? </em>Envíame adonde quieras; y, si conviene, aun a los indios\".</p><p><em><strong>Oración</strong></em><strong>:</strong> Señor y Dios nuestro, tú has querido que numerosas naciones llegaran al conocimiento de tu nombre por la predicación de san Francisco Javier; infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe, y haz que tu Iglesia encuentre su gozo en evangelizar a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.</p><hr class=\" has-css-opacity\"><p>«Despedida» entre San Ignacio y San Francisco Javier, antes de partir para las Indias. Incluido en El Divino Impaciente, poema dramático en verso.</p><p><a href=\"/uploads/images/79705918_2569142089806745_1188930007905337344_n.jpg\"><img src=\"/uploads/images/79705918_2569142089806745_1188930007905337344_n.jpg\" alt=\"\" class=\"jodit_right\" style=\"width: 50%; height: auto; float: right; margin: 0.25rem 0px 1rem 1.5rem;\"></a></p><p><strong>JAVIER (Arrodillándose ante el P.</strong><strong>Ignacio)</strong><br>Sólo quiero<br>que me déis, por despedida,<br>la bendición y el consejo.</p><p><strong>P. IGNACIO</strong><br>Yo te bendigo, Javier:<br>que Dios bendiga tus hechos.<br>(Pausa. Alza los ojos un instante al cielo)</p><p>A grandes empresas vas<br>y no hay peligro más cierto<br>que este de que, arrebatado<br>por el afán del suceso,<br>se te derrame por fuera<br>lo que debes guardar dentro.</p><p>La vida interior importa<br>más que los actos externos;<br>no hay obra que valga nada<br>si no es del amor reflejo.</p><p>La rosa quiere cogollo<br>donde se agarren sus pétalos.</p><p>Pídele a Dios cada día<br>oprobios y menosprecios,<br>que a la gloria, aun siendo gloria<br>por Cristo, le tengo miedo.</p><p>No te acuestes una noche<br>sin tener algún momento<br>meditación de la muerte<br>y el juicio, que a lo que entiendo,<br>dormir sobre la esperanza<br>de estos hondos pensamientos<br>importa más que tener<br>por almohada, piedra o leño.</p><p>Cada mañana tendrás<br>con la Señora, algún tierno<br>coloquio, donde le digas<br>esos dolores secretos<br>que a la Madre se le dicen<br>de modo más desenvuelto<br>que no al Padre, que por ser<br>el Padre, da más respeto.</p><p>Mézclame, de vez en cuando,<br>en el trabajo requiebros<br>y jaculatorias breves,<br>que lo perfuman de incienso.</p><p>Ni el rezo estorba al trabajo,<br>ni el trabajo estorba al rezo.<br>Trenzando juncos y mimbres<br>se pueden labrar, a un tiempo,<br>para la tierra un cestillo<br>y un rosario para el cielo.<br>Escríbeme, por menudo,<br>tus andanzas y sucesos:<br>ni los agrandes por vano,<br>ni los calles por modesto;<br>que de Dios serán las glorias<br>y tuyos solos los yerros</p><p>(Con honda emoción, poniendo<br>sus manos sobre la cabeza de Javier.)</p><p>Piensa que ya en esta vida<br>no volveremos a vernos.<br>Te emplazo para la gloria,<br>que para los dos la espero,<br>por la bondad del Señor,<br>que no por méritos nuestros.</p><p>Mientras tanto, Javier mío,<br>porque no nos separemos,<br>llévame en tu corazón,<br>que en mi corazón te llevo.<br><strong><em>(José María Pemán)</em></strong><br><br><br><strong><em> <a href=\"https://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/oficio_lectura/fechas/diciembre_3.htm\" class=\"yoast-seo-link\">Oficio de Lectura</a>, 3 de Diciembre</em></strong><br><br></p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/San-Francisco-Javier-1.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2020-12-03 08:24:04","tags":[{"id":6,"name":"Modelos de Vida","slug":"modelos-de-vida"}]},"message":null}