{"success":true,"data":{"id":985,"title":"Jacinta Marto, misterio de un alma santa","slug":"jacinta-marto-misterio-de-un-alma-santa","excerpt":"La aparición de Nuestra Señora, sus palabras, su delicadeza y ternura, así como la visión del infierno, sobrellenaron el corazón de Jacinta, pues a partir de este año, 1917, el pensamiento de esta pequeña niña jamás volvería a ser el mismo.","content_html":"<p><em>La aparición de Nuestra Señora de Fátima, sus palabras, su delicadeza y ternura, así como la visión del infierno, sobrellenaron el corazón de Jacinta, pues a partir de este año, 1917, el pensamiento de esta pequeña niña jamás volvería a ser el mismo.</em></p><p class=\"has-text-align-center\"><strong>***</strong></p><p><a href=\"/uploads/images/image-33.png\"><img src=\"/uploads/images/image-33.png\" alt=\"\" class=\"jodit_left\" style=\"width: 50%; height: auto; float: left; margin: 0.25rem 1.5rem 1rem 0px;\"></a>Jacinta Marto, nació el 11 de marzo de 1910, en Aljustrel, Fátima, Portugal. El buen Dios le había dotado de un carácter dulce y tierno, que le hacía al mismo tiempo, amable y atractiva. <strong>A su corta edad su Madre, Olimpia de Jesús, le confió el cuidado de las ovejas, junto con <a href=\"https://formacioncatolica.org/santos-francisco-y-jacinta-marto-pequenos-en-edad-gigantes-en-santidad/\">Francisco</a> su hermano, quienes iban felices y contentos como si fuera una fiesta. </strong>Le agradaban los corderitos blancos, sentarse con ellos en brazos, abrazarlos, besarlos y por la noche traerlos a casa a cuestas.</p><p><strong>Jacinta como sabemos, también vio a la <a href=\"https://formacioncatolica.org/el-mensaje-de-fatima-al-final-mi-corazon-inmaculado-triunfara/\">Virgen en Fátima</a> y escuchó sus palabras, durante las seis apariciones, que comenzaron el 13 de Mayo hasta el 13 de Octubre de 1917</strong>, fecha en que ocurrió el gran milagro, que María Santísima prometió a Lucia: «Quiero que vengáis aquí el 13 del mes que viene; que continuéis rezando el <a href=\"https://formacioncatolica.org/santo-domingo-de-guzman-y-los-demonios-que-expulso-con-el-rosario-de-la-virgen/\">Santo Rosario</a> todos los días, en honor de Nuestra Señora del Rosario… En octubre… haré un milagro que todos han de ver para creer».</p><p><strong>La aparición de Nuestra Señora, sus palabras, su delicadeza y ternura, así como la visión del infierno, sobrellenaron el corazón de Jacinta, pues a partir de este año, 1917, el pensamiento de esta pequeña niña jamás volvería a ser el mismo. </strong>Los últimos tres años de su vida, se rigen por un solo principio: MORTIFICACIÓN Y SACRIFICIO. Sufría tanto por ver cuántas almas van al infierno y cuán grande es el dolor de Nuestro Señor Jesucristo por los pecados con que le ofenden, que únicamente pensaba en ofrecer a Dios actos de reparación.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-plain\"><p>¡El infierno! ¡el infierno! ¡qué pena tengo de las almas que van al infierno! ¡y de las personas que, estando allí vivas, arden como leña en el fuego!</p></blockquote><p><span style=\"font-size: 0.9375rem; -webkit-tap-highlight-color: transparent; -webkit-text-size-adjust: 100%;\">Jacinta no dejaba pasar ni una ocasión: demos nuestra comida a los pobres por la conversión de los pecadores, decía. Y corría a llevárselas.</span><br></p><p>-Jacinta, no comas eso, amarga mucho.<br>-Las como porque son amargas, para convertir a los pecadores.</p><p>En otra ocasión, Jacinta no se olvidaba de sus pecadores nunca:<br>-No las comamos -nos dijo- ofrezcamos este sacrificio por los pecadores.<br>Enseguida corrió a llevar las uvas a unos niños que jugaban en la calle.</p><p>Con frecuencia se sentaba en el suelo o en alguna piedra y pensativa, comenzaba a decir:<br>-¡El infierno! ¡el infierno! ¡qué pena tengo de las almas que van al infierno! ¡y de las personas que, estando allí vivas, arden como leña en el fuego!<br>Y, asustada, se ponía de rodillas y con las manos juntas rezaba las oraciones que nuestra Señora les había enseñado:</p><p>-<em>¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorred especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.</em></p><p><strong>Las personas mayores, que también la visitaban, mostraban admiración por su conducta, paciente sin la menor queja o exigencia… las personas venidas de lejos parecía sentir algo sobrenatural junto a ella.</strong></p><p><a href=\"https://formacioncatolica.org/jacinta-la-santa-nina-que-nos-ensena-sobre-el-sacrificio/\">Jacinta </a>enfermó de neumonía al año siguiente, 1918. Sufrió con paciencia y sin exigencias por amor a Dios y la conversión de los pecadores; todo su dolor lo ofreció durante los dos años siguientes, siempre por este propósito. Murió el 20 de Febrero de 1920.</p><p>- «Nuestra Señora ha venido a vernos, ha dicho que vendrá pronto por Francisco para llevárselo al Cielo. A mí me preguntó si todavía quería convertir pecadores. Le dije que sí. Y me contestó que iría a un hospital y que allí sufriría mucho, por la conversión de los pecadores… voy a otro hospital, no volveré a verte, ni a mis padres; después de sufrir mucho, moriré sola; pero no tengo miedo: Ella me irá a buscar para llevarme al Cielo… haz sacrificio por los pecadores».</p><p><strong>Después de tan impresionantes declaraciones de un alma que a su pequeña edad de nueve añitos, comprende el dolor inmenso que el hombre a través de sus actos causa a Dios (mentira, blasfemia, negación de la existencia de Dios, falta de amor a los padres, muertes, fornicación, perversión, aborto)</strong>; no podemos más que conmovernos a llorar nuestros <a href=\"https://formacioncatolica.org/pecados-que-se-han-de-evitar-sus-raices-y-consecuencias/\">pecados</a>; a inclinarnos ante la presencia de Jesús y su Madre implorando misericordia, pues si implorásemos justicia, seguro es que nos condenaríamos.</p><p><a href=\"/uploads/images/image-40.png\"><img src=\"/uploads/images/image-40.png\" alt=\"\" class=\"jodit_focused_image jodit_left\" style=\"width: 50%; height: auto; float: left; margin: 0.25rem 1.5rem 1rem 0px;\"></a></p><h2>Misionera con fuego en el corazón</h2><p>La gloria de Dios, la salvación de las almas, la importancia del Santo Padre y de los sacerdotes, la necesidad y el amor a los sacramentos, todo esto tuvo prioridad en su vida. Vivió los mensajes de Fátima para la salvación de las almas de todo el mundo, demostrando un gran espíritu misionero.</p><p><strong>Jacinta tenía una profunda devoción que la llevó muy cerca del Inmaculado Corazón de María. Este amor la condujo siempre de manera profunda al Sagrado Corazón de Jesús. Jacinta asistía a Misa diaria con un gran deseo de recibir a Jesús en la Sagrada Comunión en reparación por los pobres pecadores. </strong>Nada le atraía más que estar en la Presencia Real de Jesús Eucaristía. Ella decía con frecuencia: «<em>Me encanta estar aquí. Tengo tanto que decirle a Jesús».</em></p><p>Con inmenso celo, Jacinta se separó de las cosas del mundo para centrar su atención en las cosas del cielo. Buscó el silencio y la soledad para estar en contemplación. «<em>Amo tanto al Señor</em> », le dijo a Lucy. «<em>A veces siento como si tuviera fuego en el corazón, pero no me quema».</em></p><p>Años después, su prima<a href=\"https://formacioncatolica.org/7-razones-de-sor-lucia-una-de-las-videntes-de-fatima-para-rezar-el-rosario-todos-los-dias/\"> Sor Lucia</a> escribió de ella: Tengo la esperanza de que el Señor, para gloria de la Virgen, le concederá la aureola de la santidad (…) Es admirable cómo ella captó el espíritu de oración y sacrificio que la Virgen nos recomendó. Conservo de ella una gran estima de santidad.</p><p><strong>Al despedirse de su prima le hizo estas recomendaciones: Ya falta poco para irme al Cielo. Tú quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.</strong> Cuando vayas a decirlo, no te escondas. Di a toda la gente que Dios nos concede las gracias por medio del <a href=\"https://formacioncatolica.org/hermana-lucia-explica-que-la-devocion-al-inmaculado-corazon-de-maria-es-un-deber/\">Inmaculado Corazón de María</a>. Que las pidan a Ella, que el Corazón de Jesús quiere que a su lado se venere el Corazón Inmaculado de María, que pidan la paz al Inmaculado Corazón de María que Dios la confió a Ella. <strong>Si yo pudiese meter en el corazón de toda la gente la luz que tengo aquí dentro del pecho, que me está abrasando y me hace gustar tanto del Corazón de Jesús y del Corazón de María.</strong></p><p>Jacinta, tú que supiste reparar el Corazón Inmaculado de María y que ahora vives en presencia de Dios y su Madre amada; así como de todos los Santos… acuérdate de interceder al Señor, por nuestras pobres almas. Jacinta, que cada día seamos más mortificados. ¡Rogad por nosotros!</p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/50146477013-dc53253a9a-c-18f3.jpg","author":"Luis Alfonso Márquez Salcido","published_at":"2023-02-01 14:59:39","tags":[{"id":6,"name":"Modelos de Vida","slug":"modelos-de-vida"}]},"message":null}