{"success":true,"data":{"id":546,"title":"El orgullo y sus doce grados","slug":"el-orgullo-y-sus-doce-grados","excerpt":"«La soberbia es el principio de todo pecado.» (Ecles 10,15) Y, qué difícil será salvarse a los soberbios: «la soberbia es signo clarísimo de reprobación, mientras que la humildad lo es de predestinación» (San Gregorio Magno).","content_html":"<p><em>¿Grados del orgullo? Nos preguntamos al leer el título de este artículo, imaginándonos cómo sería la escala del gran «pecado de satanás» (Ezequiel 28,14-17).</em></p><p>La soberbia fue el pecado del <a href=\"https://formacioncatolica.org/la-existencia-del-demonio/\">ángel caído</a> que no quiso servir a Dios hecho hombre. La soberbia fue el pecado de nuestros primeros padres: Quisieron ser autónomos, dueños absolutos de sus propias vidas, olvidaron su condición de criaturas y quisieron ser dioses. <strong>«La soberbia es el principio de todo pecado.» (Ecles 10,15) Y, qué difícil será salvarse a los soberbios: «la soberbia es signo clarísimo de reprobación, mientras que la humildad lo es de predestinación» (San Gregorio Magno).</strong></p><p>En su blog, <em>Archipiélago Ortodoxia</em>, <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://www.infocatolica.com/blog/archipielago.php/2006030144-los-doce-grados-del-orgullo\">Jorge Soley</a> nos habla sobre un extracto del libro de <em><strong>Ernest Hello,</strong></em> quien citando a San Bernando, <strong>habla sobre los grados del orgullo.</strong><br><br>«No es infrecuente tener que escuchar aquella tontería de que la fe impide el pleno desarrollo de la capacidad de razonar. Se han llenado páginas y más páginas sobre el tema, demostrando que la realidad es justo lo contrario: <strong>la fe ilumina el intelecto y nos abre a perspectivas de conocimiento que sin ella no alcanzaríamos. </strong>No voy a insistir sobre ello. Me limitaré a compartir con ustedes lo que he descubierto en el libro de Ernest Hello, <em>Fisonomías de santos</em>&nbsp;, en el capítulo que el autor dedica a&nbsp;san Bernardo» expresa Soley.</p><blockquote class=\"wp-block-quote is-style-plain\"><p>Estos doce escalones, pueden llevarnos de manera inconsciente, desde rasgos casi triviales de orgullo, a las peores muestras de&nbsp;soberbia.</p></blockquote><p>El autor descubre un ejemplo concreto de la&nbsp;<strong>hondísima penetración psicológica del santo</strong>. «Una fina penetración dedicada a sus monjes pero que se puede aplicar a todos los estados y situaciones y que parece, por cierto, escrita para nuestros días».<br></p><p>Estos <strong>doce escalones, pueden llevarnos de manera inconsciente, desde rasgos casi triviales de orgullo, a las peores muestras de&nbsp;soberbia. <strong>Los pasos tienden a construirse el uno sobre el otro, comenzando en la mente, moviéndose al comportamiento, y luego profundizando en actitudes</strong></strong></p><p>Ernest Hello hace referencia a un texto de <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/sermon-de-san-bernardo-sobre-las-cuatro-fuentes-que-manan-del-paraiso-terrenal/\">San Bernardo</a>, el «<em>Tratado de los diversos grados de la humildad y el orgullo</em>», y nos explica cuáles son los doce grados del orgullo. Veamos:</p><p><strong>1.</strong><strong>La curiosidad</strong>. La curiosidad se revela en miradas errantes y en una sed por conocer noticias inútiles. Hay una curiosidad sana, pero a menudo profundiza «donde no debería»: los asuntos de los demás, temas privados, situaciones pecaminosas, etc.</p><p><strong>2.</strong><strong>La ligereza de espíritu</strong>, como cuando «<em>la excelencia de que alardea entrega al orgulloso a una alegría pueril</em>».</p><p><strong>3. La alegría inepta</strong>, que quiere ser admirada. «<em>En el tercer grado del orgullo se encuentra el hombre entregado a una alegría no provechosa».</em></p><p><strong>4.</strong><strong>La jactancia</strong>: «<em>si no hablara, reventaría… Se anticipa a las preguntas, contesta sin ser preguntado, él mismo se hace las preguntas y respuestas</em>». ¡Qué fácil es conocer alguien así!</p><p><strong>5.</strong><strong>La singularidad</strong>: El amante de la singularidad adopta este lema: «Yo no soy como los demás hombres» (Lc 18, 2); su ambición es no ser, sino parecer mejor que los demás. «<em>Durante las comidas pasea la mirada por las mesas y si ve a otro monje comer menos que él, se lamenta de ser aventajado: entonces va escatimándose lo que antes creía serle indispensable, pues teme más la pérdida de su gloria que los tormentos del hambre. <strong>Vela en las horas de dormir y duerme en el coro</strong></em>». Lo importante es ser diferente, singular. </p><p><strong>6.</strong><strong>La arrogancia</strong>: «<em>no es que en lo que dice y hace crea ostentar su religiosidad, sino que sinceramente se tiene por el más santo de los hombres</em>». Hello se admira aquí de la notable observación de <a href=\"https://formacioncatolica.org/meditaciones-de-san-alfonso-maria-de-ligorio-para-la-novena-antes-de-navidad/\" class=\"yoast-seo-link\">S</a><a href=\"https://formacioncatolica.org/sermon-de-san-bernardo-sobre-las-cuatro-fuentes-que-manan-del-paraiso-terrenal/\" class=\"yoast-seo-link\">an Bernardo</a>:&nbsp;<strong>es una arrogancia sincera</strong>, el orgulloso está convencido de que lo que se atribuye es verdadero. </p><p><strong>7. La presunción</strong>: «Si el monje que llega al séptimo grado del orgullo no es elegido prior al venir la ocasión, dice que su abad tiene celos de él o que se ha engañado». Pueden cambiar prior por director, secretario general, ministro, arcipreste o el cargo que quieran. </p><p><strong>8. Es cuando el hombre defiende sus falacias</strong>. Grado peligrosísimo, del que es muy difícil volver. Escribe San Bernardo: «<em>Hasta este punto el orgulloso no ha hecho más que practicar el orgullo, pero <strong>al llegar aquí lo convierte en teoría. El mal parece bien</strong></em>». Una cosa es pecar, otra mil veces peor elaborar una teoría para demostrar que esa acción en realidad no es ningún pecado, sino algo bueno y meritorio. Las semejanzas con el segundo binario ignaciano son evidentes. </p><p> Comenta Hello: «<strong><em>Cuando las cosas cambian de nombre, cuando al hombre el mal le parece bien y el bien le parece mal, entonces va sumiéndose en un pecado más tenaz, frío, pesado, más difícil de curar</em></strong>». Hacer pasar el bien por mal y viceversa: lo que vemos a diario. </p><p><strong>9. La confesión simulada</strong>: quien presentaba sus faltas como algo bueno ahora va incluso a exagerarlas. «<em>Lejos de excusarse, exagera su falta</em>». El colmo, pero algo bien lógico si se piensa. </p><p><strong>10. La rebelión</strong>: El orgullo empieza a salirse realmente de control cuando uno se rebela directamente contra Dios y sus representantes legítimos. «<em>El que antes se acusaba sin verdad y sin humildad, ahora arroja la máscara y desobedece abiertamente</em>». </p><p><strong>11. La «libertad» del <a class=\"yoast-seo-link\" href=\"https://formacioncatolica.org/pecados-contra-el-primer-mandamiento/\">pecado</a></strong>: «<em>se ha roto toda traba</em>» y uno se cree libre haciendo lo primero que le viene en gana. </p><p><strong>12. La costumbre de obrar mal:</strong> El santo abad nos enseña que la impenitencia final es el único pecado realmente irremisible. «<em>Llega la costumbre y entonces todo ha concluido</em>».<br></p><h2 id=\"en-contrapartida-san-bernardo-nos-presenta-los-doces-grado-de-humildad\">En contrapartida, San Bernardo nos presenta «Los Doces Grado de Humildad»</h2><p><a href=\"https://formacioncatolica.org/san-bernardo-abad-y-doctor-de-la-iglesia/\">San Bernardo de Claraval</a>, el gran santo mariano, enumera los doce pasos hacia una humildad más profunda. Dice el Santo: «La humildad es una virtud que incita al hombre a menospreciarse ante la clara luz de su propio conocimiento. Esta definición es adecuada para quienes se han decidido a progresar en el fondo del corazón. Avanzan de virtud en virtud, de grado en grado, hasta llegar a la cima de la humildad. Allí, en actitud contemplativa, como en Sión, se embelesan en la verdad; porque se dice que el legislador dará su bendición. El que promulgó la ley, dará también la bendición; el que ha exigido la humildad, llevará a la verdad».</p><p><br><strong>Veamos</strong><strong>los Doces Grado de Humildad</strong>:</p><p><strong>1.&nbsp;&nbsp;</strong>Abstenerse por temor de Dios en todo momento de cualquier pecado.</p><p><strong>2.</strong> No amar la propia voluntad.</p><p><strong>3.</strong> &nbsp;Someterse a los superiores con toda obediencia.</p><p><strong>4.</strong>&nbsp;&nbsp;Abrazar por obediencia y pacientemente las cosas ásperas y duras.</p><p><strong>5.</strong> Esperar a ser preguntado para hablar.</p><p><strong>6.&nbsp;</strong>&nbsp;Confesar los pecados.</p><p><strong>7.&nbsp;&nbsp;</strong>Juzgarse indigno e inútil para todo.</p><p><strong>8.</strong> No salirse de la norma común del monasterio.</p><p><strong>9.&nbsp;</strong>Reconocerse como el más despreciable de todos.</p><p><strong>10.&nbsp;</strong>&nbsp;No ser de risa fácil.</p><p><strong>11.&nbsp;&nbsp;</strong>&nbsp;Expresarse con parquedad y juiciosamente sin levantar la voz.</p><p><strong>12. </strong>Mostrar siempre humildad en el corazón y en el cuerpo, con los ojos clavados en tierra.</p><p>Si queremos rendir culto a Dios debidamente, abandonemos el ropaje de la soberbia, y revistámonos de la humildad: virtud que roba el corazón a Dios. Imitemos el ejemplo de María Santísima, la esclava del Señor, que por su humildad fue la criatura que más agradó al Señor. Siendo grande, se hizo pequeña, y por ello Dios la ensalzó sobre los cielos con la santidad más eximia. A ella nos encomendamos. </p><p><strong>*IMAGEN:</strong> Los orgullosos en el purgatorio de <em>La Divina Comedia</em>  de Dante Alighieri. El autor describe a las almas de los orgullosos, quienes han sido doblados por el peso de enormes piedras en sus espaldas. </p>","thumbnail_url":"https://formacioncatolica.org/uploads/images/El-pecado-orgullo-en-el-purgatorio-de-Dante.jpg","author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2020-07-10 16:25:59","tags":[{"id":12,"name":"Doctrina","slug":"doctrina"},{"id":18,"name":"Vida Cristiana","slug":"vida-cristiana"}]},"message":null}