{"success":true,"data":{"id":458,"title":"Cuento: «Un consejo para vencer al demonio»","slug":"cuento-un-consejo-para-vencer-al-demonio","excerpt":"Un pequeño cuento del Padre Lucas Prados, en el que encontramos un gran consejo para vencer al demonio que tanto nos acecha en estos tiempos.","content_html":"<hr/><p>Un día estaba un joven en su casa y alguien llamó a la puerta. Al abrir se encontró al <a href=\"https://formacioncatolica.org/asi-respondio-el-p-amorth-al-cardenal-que-le-dijo-que-el-diablo-no-existe/\" class=\"yoast-seo-link\">diablo</a>, quien lo agarro del pelo, lo golpeó y luego se fue.</p><p>Se preguntó el muchacho:</p><p><em>— ¿Qué debo hacer si el diablo vuelve a venir?</em></p><p>De pronto, vio pasar a Jesús y pensó:</p><p><em>— Si Él está en mi casa el diablo no entrará.</em></p><p>Entonces lo invitó a pasar, le mostró la casa y le preguntó:</p><p><em>— ¿Puedes venir mañana antes que el diablo pase por aquí?</em></p><p>Al día siguiente el diablo volvió a llamar a la puerta; Jesús ya estaba dentro de la casa… El muchacho muy tranquilo abrió la puerta y el diablo volvió a darle una tremenda paliza.</p><p>El muchacho muy molesto le reclamó a Jesús y le dijo:</p><p><em>— ¿Por qué no hiciste nada para defenderme?</em></p><p>Y Jesús le respondió:</p><p><em>— No hice nada porque no estoy en mi casa. Yo sólo estoy de visita.</em></p><p>El muchacho pensó un poco y lo invitó a vivir en su casa. Le mostró a Jesús su cuarto y le dijo:</p><p><em>— Si te parece bien, este será tu cuarto de ahora en adelante. A lo que Jesús respondió con un SÍ.</em></p><p>Como era ya costumbre, al día siguiente el demonio llamó nuevamente a la puerta. Entonces el joven, creyendo que ya no le podía pasar nada malo abrió la puerta, y el diablo nuevamente le dio otra paliza. El joven, molesto fue donde Jesús y le dijo:</p><p><em>— Ya vives en mi casa. ¿Qué tengo que hacer más para que me defiendas?</em></p><p>Y Jesús le contestó:</p><p><em>— Yo sólo vivo en un cuarto de tu casa, pero nunca salgo a las otras habitaciones. Mientras no entres en mi cuarto no te puedo defender.</em></p><p>Entonces el joven reflexionó un poco y dijo:</p><p><em>— Bien. De hoy en adelante ésta es tu casa. Yo estaré aquí sólo como un invitado, si te parece bien…</em></p><p>Al día siguiente llamaron nuevamente a la puerta; pero esta vez no fue el joven quien abrió la puerta, sino Jesús, el nuevo «dueño». Al abrir Jesús la puerta, el diablo dijo:</p><p><em>— Usted perdone. Me equivoqué de casa. Y se fue.</em></p><p><em>*** ***</em></p><p>No es suficiente decir que <a href=\"https://formacioncatolica.org/07-creo-en-jesucristo-hijo-de-dios/\" class=\"yoast-seo-link\">Jesús</a> vive en nuestro corazón. <strong>Tenemos que entregarle de corazón todas nuestras cosas y toda nuestra vida para que Él pueda actuar por nosotros como propiedad suya.</strong> San Pablo así lo hacía: <em>«Vivo yo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí»</em> (Gal 2:20).</p><p>Y junto a Jesús, no olvidemos también invitar a <a href=\"https://formacioncatolica.org/maria-en-las-3-venidas-de-cristo/\" class=\"yoast-seo-link\">María</a>, Ella nos puede proteger de modo muy especial, como Madre nuestra que es, en los momentos difíciles de nuestra vida. Recuerdo un «Acordaos» un tanto modificado que aprendí de niño y que rezo todas las noches antes de acostarme:</p><p><em>Acordaos, oh piadosísima Virgen María!,<br></em><em>que jamás se ha oído decir<br></em><em>que ninguno de los que han acudido a ti,<br></em><em>implorando vuestra clemencia y reclamando vuestro socorro<br></em><em>haya sido abandonado por ti.<br></em><em>Por eso, Madre, gimiendo bajo el peso de mis culpas,<br></em><em>me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana,<br></em><em>¡Oh Madre de bondad!<br></em><em>¡Guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya!</em></p>","thumbnail_url":null,"author":"FormacionCatolica.org","published_at":"2020-01-20 17:07:06","tags":[{"id":10,"name":"Culto y Espiritualidad","slug":"culto-y-espiritualidad"}]},"message":null}