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El modelo de oración cristiana es el Padrenuestro. Todo lo que se puede y se debe decir al Padre está encerrado en las siete peticiones.

Compendio, números 578 a 595

Introducción

Se puede pensar que la oración es algo intimista, una evasión de la realidad o una necesidad ante algo que «Dios debe solucionar». Pero es necesario comprender su grandeza e importancia. El modelo de oración cristiana es el Padrenuestro, y cualquier otra oración procede de él. ¿No es esta oración lo contrario al intimismo, la evasión o la solución mágica? ¿No es el Padrenuestro una forma de ocuparse del perdón, la justicia, la paz? Todo lo que se puede y se debe decir al Padre está encerrado en las siete peticiones.

«Cuando recéis no uséis muchas palabras como los gentiles que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. (…) Vosotros rezad así: “Padre nuestro…”».

Mt 6, 7-8

Exposición de la fe

1.     La oración que Jesucristo nos enseñó

El Padrenuestro es la oración que Jesucristo mismo nos enseñó. Es la oración propia del cristiano. Conviene rezarla con el corazón. Pero hay que entender bien lo que se dice.

Los Evangelios de san Lucas y san Mateo nos cuentan que Jesús enseñó esta oración a sus discípulos. En san Mateo, aparece la oración entera. En san Lucas, de forma abreviada.

 (Leer nn. 578 a 580)

Desde el principio, la Iglesia usa esta oración constantemente, tanto para rezarla en privado como todos juntos en las celebraciones litúrgicas. Conocer y comprender el Padrenuestro es un paso fundamental en la enseñanza cristiana y en la preparación para el Bautismo.

 (Leer  n. 581)

Los antiguos cristianos rezaban el Padrenuestro, al menos tres veces al día: al empezar el día, al mediodía y a la noche. La Iglesia conserva este uso rezándolo en Laudes, Vísperas y en la Eucaristía.

2.    Oramos a nuestro Padre que está en el Cielo

El Compendio explica la primera frase: «Padre nuestro que estás en el Cielo».

La palabra «Padre» es la más importante de los Evangelios. Es el nombre que los cristianos damos a Dios. Y lo podemos hacer porque somos realmente hijos. Así nos lo enseñó Jesucristo.

Los cristianos podemos rezar de verdad a Dios como Padre, gracias a que hemos recibido el Espíritu Santo, que nos une a Cristo y nos convierte en hijos de Dios. Por eso, no rezamos sólo con la boca, sino ayudados por el Espíritu Santo.

 (Leer nn. 582 a 583)

La palabra «nuestro» la decimos por dos motivos. Porque Dios es realmente «nuestro» Padre y porque, aunque estemos solos, siempre rezamos unidos a todos los bautizados.

(Leer nn. 584 y 585)

El Compendio explica que por «Cielo» no nos referimos a un lugar, sino a la grandeza y santidad de Dios.

 (Leer n. 586)

3.    Las siete peticiones del Padrenuestro

(Leer n. 587)

Las tres primeras peticiones se refieren a Dios: queremos ser dignos de su santidad; ayudar a que se extienda su Reino y cumplir en todo su voluntad.

(Leer nn. 588 a 591)

Las cuatro siguientes peticiones se refieren a nuestras necesidades:

  • Que nos dé lo necesario para vivir, lo material y lo espiritual;
  • que nos enseñe a perdonar;
  • que nos guarde del pecado,
  • y de caer bajo el poder del mal.

(Leer nn. 592 a 595)

Para profundizar

  • Contemplar «La oración de Jesús en el huerto», de El Greco, que está antes del n. 578, y leer la explicación.
  • Rezar el Padrenuestro tres veces al día, como los primeros cristianos.
  • Proponerse ir leyendo los nn. 2759-2865 del Catecismo, que por su belleza y profundidad nos pueden ayudar en nuestra vida cristiana.

Hablar con Dios

Rezar el Padrenuestro.

«Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre, aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén».

Misal Romano, oración colecta del XIX domingo del tiempo ordinario

PREGUNTAS

  • ¿Por qué podemos llamar Padre a Dios?
  • ¿Qué quiere decir «nuestro» en el Padrenuestro?
  • ¿Cómo podemos santificar a Dios?
  • ¿Cuáles son las peticiones del Padrenuestro?

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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