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Sin la Resurrección de Cristo el crucifijo no nos salva y la Iglesia no tendría nada que decir. La fe cristiana es fe en Jesucristo resucitado de entre los muertos.

Compendio, números 113 a 135

Introducción

Hoy mucha gente está entusiasmada por Jesús de Nazaret, un hombre libre, un hombre para los demás, profeta de un mundo más justo y fraterno, pero no admiten su resurrección. Si fuese así, no sería el Salvador. La esperanza humana sería esperanza pobre, y la muerte tendría dominio sobre los hombres. Sin la Resurrección el crucifijo no nos salva y la Iglesia no tendría nada que decir. La fe cristiana es, desde el principio, fe en Jesucristo, resucitado de entre los muertos.

«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna».

Jn 3, 16

Exposición de la fe

1.     El juicio de Jesús y su entrega voluntaria

Veamos cómo fue el juicio y la condena de Cristo. Acusaron falsamente a Jesús de actuar contra la Ley, la cual Él elevó a su perfección, dándole su interpretación definitiva. Pero lo entregaron a muerte por proclamarse Hijo de Dios.

 (Leer nn. 113 a 116).

Por otro lado, que no se puede echar la culpa de la muerte de Jesús al pueblo judío de forma indistinta, aunque muchos judíos de entonces hayan sido cómplices de ella. Sin embargo, la culpa de esa muerte la tienen los pecados de todos los hombres, principalmente de los cristianos infieles.

(Leer nn. 117 y 118).

Jesús aceptó voluntariamente su muerte. Se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados de los hombres. Lo anunció varias veces, lo anticipó en la última Cena y lo aceptó en la agonía del huerto de los olivos.

(Leer nn. 119 a 121).

Jesús quiso libremente cargar con la Cruz y ofrecerse. Nos ha invitado a imitarle, uniéndonos a su sacrificio y ofreciendo con Él nuestros sufrimientos.

(Leer nn. 122 y 123).

2.    La verdad de la muerte, de la resurrección y de la gloria de Cristo

Jesús padeció y murió verdaderamente. Y «descendió a los infiernos». En el lenguaje más antiguo de la Biblia, «los infiernos» significan el mundo de los muertos; Jesús murió de verdad, y tras su muerte liberó a los justos que habían muerto antes que Él.

(Leer nn. 124 y 125).

Cuando los Evangelios cuentan la Resurrección, hablan de un hecho real y físico: el sepulcro quedó vacío y los discípulos pudieron ver, después de su muerte, a Cristo resucitado, con su cuerpo.

(Leer nn. 127 y 129).

Al mismo tiempo, la Resurrección es más que un hecho histórico. Ha quedado para siempre en el centro de la historia humana. Es el gran Misterio cristiano, signo y promesa de perdón y renovación para todos los hombres.

(Leer nn. 128, 130 y 131).

3.    La Ascensión de Cristo y la segunda venida (Parusía)

Después de su Resurrección, el Señor subió a los cielos (Ascensión), allí reina con Dios Padre («está sentado a la derecha del Padre») y ha prometido volver al final de los tiempos para juzgar a vivos y muertos. Expliquemos brevemente las tres cosas. Primero la Ascensión.

(Leer n. 132).

Después, el reinado actual de Cristo.

(Leer n. 133).

Y, por último, la segunda venida del Señor, al final de los tiempos, para juzgar a vivos y muertos. A esta venida se le llama Parusía. Al final de los tiempos habrá fuertes persecuciones para la Iglesia. Entonces, Cristo volverá lleno de gloria.

(Leer nn. 134 y 135).

Para profundizar

  • Contemplar el mosaico de la Cruz, árbol de la vida, que está tras el número 32 y leer la explicación.
  • Leer la pasión de Cristo en el Evangelio de san Juan.
  • Meditar los números 79 y 80.
  • Leer y meditar con frecuencia los relatos de la pasión de Cristo para ahondar cada día más en su amor y corresponderle con la entrega de la propia vida.

Hablar con Dios

Del Apéndice oracional, rezar el Regina Coeli. La Iglesia recita esta oración en el tiempo de Pascua, para unirse a la alegría de la Virgen por la resurrección del Señor.

«Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte. Concede a los que celebramos la Resurrección de Jesucristo ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida».

Misal Romano, oración colecta del domingo de Pascua.

Preguntas

  • ¿De quién es la responsabilidad de la muerte de Cristo?
  • ¿De qué manera Cristo entendió su muerte?
  • ¿Para qué sirve la muerte de Cristo?
  • ¿Qué quiere decir que Cristo «descendió a los infiernos»?
  • ¿Qué efecto tiene la Resurrección?

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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