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La oración es una relación personal, filial, cristiana e inmediata con Dios. Hace que nuestra inteligencia y voluntad sean dirigidas al Creador.

Jesús, como sacerdote, víctima y oferente, durante su vida apostólica, buscaba la glorificación del Padre y que se haga su voluntad; por eso, hace oración, para mostrarnos a dónde debe estar
dirigida nuestra mirada y nuestra finalidad en la faz de la tierra: amar, conocer y servir a Dios.

Cristo nos une al Padre con su oración. Debido a nuestra condición de pueblo sacerdotal, estamos destinados a orar; y como fruto de la oración, nace la predicación, como consecuencia de la oración bien hecha.

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26 El amor a Dios

Una humildad profunda, debe hacernos reconocer nuestras faltas ante el Padre, al igual que el buen ladrón, quien reconoció su pecado, pidió perdón y de inmediato, hizo oración.

La oración robustece esa relación que fue fundada en el bautismo: la filiación y unión con la Santísima Trinidad. Nuestra unión con Dios fortalece el ejercicio de las virtudes y, por último, la meta anhelada, nuestra pretensión de hacernos santos.

ÍNDICE de esta serie:

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33 El Padrenuestro

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.